Dimite la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos
10 marzo 2008
Louise Arbour ha confirmado que dimitirá como alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos. El pasado viernes día 7 anunció que dejaría el cargo el 30 de junio.
Esta ex jueza de la Corte Suprema canadiense, de 61 años de edad, hizo pública su decisión en un discurso pronunciado ante el Consejo de Derechos Humanos, integrado por 41 naciones.
En respuesta a la noticia, Amnistía Internacional ha rendido homenaje a su labor y ha pedido al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que se asegure de que quien la suceda sea una persona de alto nivel internacional similar con una trayectoria demostrada de defensa enérgica e independiente de los derechos humanos.
Como alta comisionada para los derechos humanos desde 2004, Louise Arbour ha sido una enérgica y extraordinaria defensora de la protección de los derechos humanos, subrayando la necesidad de aplicar y hacer cumplir las obligaciones legales y establecer la rendición de cuentas de los perpetradores de violaciones de derechos humanos. Durante el tiempo que ocupó el puesto se incrementaron los recursos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
“En un mundo que cada vez presenta más retos, el puesto de alto comisionado es el de un decidido y directo defensor de los derechos humanos”, ha dicho Amnistía Internacional. “El nuevo alto comisionado debe ser una persona que defienda de manera enérgica e independiente los derechos humanos, con una visión clara y una capacidad demostrada para estimular a la comunidad de derechos humanos”.
Amnistía Internacional pide al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que se asegure de que el proceso de selección del nuevo alto comisionado para los derechos humanos es transparente e incluye consultas exhaustivas a todas las partes interesadas, incluida la sociedad civil.
La oficina de Louise Arbour cuenta con cerca de 400 observadores de derechos humanos desplegados en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU en lugares críticos como la República Democrática del Congo. Si bien su oficina es independiente, trabaja en estrecha colaboración con el Consejo de Derechos Humanos.
La franqueza sin ambages de la alta comisionada ha despertado críticas en todo el mundo, pero ella no le ha dado mayor importancia, calificándolo de "inevitable".
Según Reuters, Louise Arbour manifestó que no dejaba el cargo debido a esas presiones. “Más bien al contrario, tengo que vencer la tentación de quedarme para plantarles cara –dijo–. Lo hago por motivos personales más que nada. No estoy preparada para asumir el compromiso de otros cuatro años en este trabajo. Tengo una familia y me encuentro trabajando básicamente todo el tiempo, y viajando. En definitiva, vuelvo a casa.”
Esta ex jueza de la Corte Suprema canadiense, de 61 años de edad, hizo pública su decisión en un discurso pronunciado ante el Consejo de Derechos Humanos, integrado por 41 naciones.
En respuesta a la noticia, Amnistía Internacional ha rendido homenaje a su labor y ha pedido al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que se asegure de que quien la suceda sea una persona de alto nivel internacional similar con una trayectoria demostrada de defensa enérgica e independiente de los derechos humanos.
Como alta comisionada para los derechos humanos desde 2004, Louise Arbour ha sido una enérgica y extraordinaria defensora de la protección de los derechos humanos, subrayando la necesidad de aplicar y hacer cumplir las obligaciones legales y establecer la rendición de cuentas de los perpetradores de violaciones de derechos humanos. Durante el tiempo que ocupó el puesto se incrementaron los recursos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
“En un mundo que cada vez presenta más retos, el puesto de alto comisionado es el de un decidido y directo defensor de los derechos humanos”, ha dicho Amnistía Internacional. “El nuevo alto comisionado debe ser una persona que defienda de manera enérgica e independiente los derechos humanos, con una visión clara y una capacidad demostrada para estimular a la comunidad de derechos humanos”.
Amnistía Internacional pide al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que se asegure de que el proceso de selección del nuevo alto comisionado para los derechos humanos es transparente e incluye consultas exhaustivas a todas las partes interesadas, incluida la sociedad civil.
La oficina de Louise Arbour cuenta con cerca de 400 observadores de derechos humanos desplegados en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU en lugares críticos como la República Democrática del Congo. Si bien su oficina es independiente, trabaja en estrecha colaboración con el Consejo de Derechos Humanos.
La franqueza sin ambages de la alta comisionada ha despertado críticas en todo el mundo, pero ella no le ha dado mayor importancia, calificándolo de "inevitable".
Según Reuters, Louise Arbour manifestó que no dejaba el cargo debido a esas presiones. “Más bien al contrario, tengo que vencer la tentación de quedarme para plantarles cara –dijo–. Lo hago por motivos personales más que nada. No estoy preparada para asumir el compromiso de otros cuatro años en este trabajo. Tengo una familia y me encuentro trabajando básicamente todo el tiempo, y viajando. En definitiva, vuelvo a casa.”

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