Amnistía Internacional ha calificado de escandalosa la conclusión de la investigación del ejército israelí según la cual el disparo de un proyectil efectuado desde un tanque, que acabó con la vida del cámara de Reuters Fadel Shana, fue una decisión “sensata”.
El bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza desde hace más de un año ha dejado a la totalidad del millón y medio de palestinos y palestinas que componen la población atrapados, con recursos cada vez más limitados y una economía en ruinas.
La instalación de casas prefabricadas en un asentamiento israelí ilegal
en los Territorios Palestinos Ocupados recibió el visto bueno una
semana después de que bulldozers israelíes demolieran viviendas y
propiedades palestinas en la zona.
Los ataques aéreos y artilleros lanzados por el ejército israelí en los
últimos días contra la Franja de Gaza han causado la muerte de más de
un centenar de personas palestinas, entre ellas decenas de menores y
otros civiles.
Ni una sola vivienda de los pueblos de Humsa y Hadidiya, en Cisjordania, va a librarse de la destrucción.
Más de mil palestinos de la Franja de Gaza han quedado atrapados en el
norte de la región egipcia de Sinaí, como consecuencia de la acción de
las autoridades egipcias para forzarlos a regresar a Gaza.
Amnistía Internacional ha pedido hoy a las partes implicadas en la futura gestión del paso fronterizo de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, que garanticen los derechos fundamentales de la población de Gaza. Los gobiernos de Israel y Egipto, la Autoridad Palestina y el gobierno de facto de Hamás en Gaza deben garantizar el derecho de la población local a la salud y a un nivel de vida adecuado, así como a no sufrir un castigo colectivo, como las restricciones arbitrarias de la libertad de circulación.
Israel ha bloqueado todo suministro de electricidad, combustible y
ayuda humanitaria a la población de Gaza, medida que Amnistía
Internacional ha calificado de castigo colectivo.
En el 2006 las muertes de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación alcanzaron niveles históricos. Toda la sociedad paga un precio cuando se mata a periodistas con impunidad y cuando la censura y el miedo ahogan la expresión.