No más violencia contra las mujeres
Bélgica: Romper la espiral de violencia
Amnistía Internacional
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«Temía
que la gente
me rechazara
y sentía vergüenza»
Juliette (nombre ficticio) no se atrevía a contar a sus amigos y familiares que su pareja la golpeaba. «Te sientes como sucia... lo defiendes a él, te da lástima... Tenía miedo de que la gente me rechazara y sentía vergüenza, así que acabé aislándome de todos. Al médico le dije que me habían agredido en la calle.»
«Nos conocimos en octubre del 2000. Era muy celoso y estaba todo el tiempo dándome la lata por teléfono y cuando salíamos juntos para saber dónde había estado, con quién, etc. En marzo del 2001 comenzó la violencia física. Al final de noviembre fue terrible, me había golpeado otra vez y yo estaba muy mal... Salí de mi casa, tomé el auto y me fui a la comisaría de policía, con él siguiéndome.»
Juliette fue enviada a un centro de acogida de Bruselas, donde presentó formalmente una denuncia contra su pareja. Unos dos meses después, él se presentó en su casa diciendo que quería reconciliarse, pero ella volvió a llamar a la policía. Pese a la gravedad de sus denuncias, y quitando una carta de la Fiscalía, Juliette no ha visto que las autoridades tomaran ninguna medida. «Al principio me costó presentar una denuncia, porque temía las represalias —afirma Juliette—. Pero ahora me pregunto qué se está haciendo. Lo he denunciado dos veces, y la policía tiene una ficha. ¿Va a haber juicio, lo van a condenar? ¿Y cuándo?»
A pesar de diversas iniciativas legislativas tomadas desde 1997 para abordar la cuestión de la violencia contra las mujeres en Bélgica, parece que la mayoría de las denuncias formales de violencia doméstica presentadas por mujeres no acaban en procesamiento. Hasta ahora la policía no ha podido proporcionar estadísticas exactas sobre denuncias formales, pues sólo muy recientemente han comenzado a registrarse estos casos de violencia por separado para distinguirlos de otras agresiones. No obstante, un estudio realizado en 1998 reveló que más del 50 por ciento de las mujeres habían sufrido violencia doméstica y que en casi el 30 por ciento de los casos había sido a manos de su pareja.
Juliette encontró al final solidaridad y apoyo en su médico y en el trabajo. «Pero en general, cuando la gente ve a una mujer con un moratón en la cara, enseguida dice en son de guasa: "te ha pegado el novio, eh". Me parece inaceptable. Ese tipo de bromas no se deberían tolerar en absoluto.»
La crueldad de que fue víctima Juliette formaba parte de una espiral de violencia. «Mi pareja y agresor sufrió mucha violencia cuando era pequeño. Le produce mucha ansiedad... También su padre golpeaba a su madre, y a su hermana la maltrata su esposo.»
Las organizaciones belgas de mujeres están ejerciendo presión para que se presten servicios de apoyo profesional especializado a todas las víctimas de la violencia doméstica, tratamiento y terapia adecuados a los maltratadores para que no reincidan, y monitorización y apoyo para los niños de familias donde se cometa violencia contra las mujeres, ya que estos niños suelen resultar dañados por esas vivencias y pueden copiar el comportamiento en etapas posteriores de su vida.
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Concentración en Bruselas, Bélgica, para pedir que cese la violencia contra las mujeres. © Reuters
Foto de portada: Hombres y mujeres se manifiestan en Bélgica en favor de los derechos de las mujeres. © Lieve Snellings
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Acción contra la violencia doméstica en Bélgica
Escriba a las autoridades belgas y, a la vez que expresa satisfacción por las iniciativas legislativas y las campañas de información y sensibilización que han emprendido en los últimos años en relación con la violencia contra las mujeres, haga constar también su preocupación por el elevado índice de violencia que según los informes padecen las mujeres en el ámbito familiar.
Inste al gobierno belga a:
· intensificar la aplicación de medidas legislativas para combatir la violencia contra las mujeres, monitorizar su incidencia y dar publicidad a los programas de asistencia para las víctimas. · facilitar la comunicación sobre tales medidas legislativas entre los ministerios federales pertinentes y los gobiernos de las comunidades y regionales. · garantizar que todos los servicios policiales, judiciales y médicos que atienden directamente a mujeres que han sido objeto de violencia doméstica reciben una formación sensible a las cuestiones de género y disponen de procedimientos con los que hacer frente a la espiral de violencia en el ámbito familiar. Envíe su carta al primer ministro belga: Guy Verhofstadt, Premier Ministre / Eerste Minister, Wetstraat 16 - rue de la Loi 16, B-1000 Bruxelles / Brussel, Bélgica. Fax : +32 2 / 512 69 53 – 511 50 21
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Índice AI: EUR 14/001/2004******** Amnistía Internacional, Secretariado Internacional, 1 Easton Street, WC1X 0DW, Londres, Reino Unido. Traducción: Editorial de Amnistía Internacional, EDAI.
The state of the world's human rights
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