Document - Nubes de injusticia. El desastre de Bhopal 20 años después

INDIA Nubes de injusticia. El desastre de Bhopal 20 años después

Nubes de injusticia.

El desastre de Bhopal 20 años después


AMNISTÍA INTERNACIONAL Índice AI: ASA 20/015/2004

En diciembre de 1984, más de 7.000 personas murieron en cuestión de días a consecuencia de un escape de gases tóxicos en una fábrica de productos químicos en Bhopal, India. Desde entonces, la exposición a los productos tóxicos ha causado la muerte de otras 15.000 así como enfermedades crónicas y debilitantes a miles de personas. No se ha limpiado el emplazamiento de la fábrica, de modo que los residuos tóxicos siguen contaminando el medio ambiente y las aguas subterráneas. A pesar de los esfuerzos realizados por los sobrevivientes para obtener justicia, no han recibido una indemnización apropiada ni atención médica y rehabilitación adecuadas y oportunas. Sorprendentemente, no se ha imputado a nadie responsabilidad por el escape y sus devastadoras consecuencias.

Nubes de injusticia. El desastre de Bhopal 20 años después, examina las dos décadas transcurridas desde que tuvo lugar la tragedia a través del cristal de los derechos humanos, señalando las responsabilidades de la empresa Union Carbide Corporation y del gobierno indio.

Amnistía Internacional pide la limpieza inmediata del lugar así como plena reparación para las víctimas, reparación que debe incluir el reconocimiento de los daños sufridos, indemnización, rehabilitación y hacer rendir cuentas a los responsables. La organización también pide el establecimiento de un marco internacional de derechos humanos que pueda aplicarse a las empresas directamente, de modo que las víctimas de violaciones de derechos humanos como las perpetradas en Bhopal tengan acceso efectivo a la justicia.

[CONTRAPORTADA – INTERIOR ]

Bhopal: la batalla por la justicia

Bhopal Gas Peedith Mahila Purush Sangarsh Morcha trabaja sobre los problemas de salud de las personas afectadas y el medio ambiente.

Bhopal Gas Peedith Mahila Stationery Karamchari Sangh defiende la causa de las mujeres afectadas por la fuga de gas y su derecho a un medio de vida. También participa en la lucha para garantizar una rehabilitación adecuada para los sobrevivientes.

Bhopal Gas Peedith Mahila Udyog Sangathan es una organización de personas afectadas por el escape que defiende los derechos de los afectados, en especial los derechos económicos de las mujeres. También ha utilizado la vía judicial para obtener reparación para las víctimas.

Bhopal Gas Peedith Nirashrith Pension Bhogi Manch trabaja para proteger los derechos de las personas empobrecidas a causa del escape de gas, especialmente de las viudas.

El Grupo de Información y Acción sobre Bhopal y Bhopal Gas Peedith Sangarsh Sahyog Samiti llevan a cabo trabajo de documentación, campaña y reivindicación de derechos sobre cuestiones relacionadas con el escape de gas.

Bhopal Ki Awaaz es una organización de jóvenes que quedaron huérfanos a causa del escape de gas, y que lucha por los derechos de este colectivo.

La Campaña Internacional para la Justicia en Bhopal (ICJB) reúne a diversos grupos locales, nacionales e internacionales que trabajan para obtener justicia para las víctimas de Bhopal.

Sambhavna Trust Clinic proporciona asistencia médica a los sobrevivientes utilizando terapias alternativas y sistemas alopáticos de medicina (convencionales, occidentales). Esta clínica también lleva a cabo labores de investigación y dispone de una amplia documentación sobre diversos aspectos del desastre de Bhopal.

www.bhopal.net




Este informe se dedica a la memoria de todos los que murieron a causa del escape de gas ocurrido en Bhopal el 2 de diciembre de 1984, y a los que continúan sufriendo sus consecuencias. Se publica en el vigésimo aniversario de aquella fecha y quiere ser un reconocimiento al trabajo de los muchos sobrevivientes y activistas que siguen luchando por que se haga justicia.


ÍNDICE


RESUMEN 1

CAPÍTULO 1: El escape de gas – una tragedia para los derechos humanos 5


    Las muertes 8
    Los daños a la salud 10
    Los niños 17
    El afianzamiento de la pobreza 18
    Las mujeres 20
    Contaminación 21

CAPÍTULO 2: El marco jurídico de los derechos humanos 26

    Los derechos que han sido violados 28
    La legislación y las normas vigentes en la India 34
    Responsibilidades de las empresas 36

CAPÍTULO 3: Responsabilidad de Union Carbide 40

    ¿Por qué se produjo el escape de gas? 40
    Cuestiones corporativas 48
    Respuesta después del desastre 53

CAPÍTULO 4: El papel del gobierno indio 62

    El acuerdo judicial 63
    Indemnización: "se trataba a las víctimas como si fueran culpables" 65
    El mecanismo de indemnización 69
    La rehabilitación de las víctimas 74
    Los huérfanos abandonados por el Estado 77
    Represión contra los activistas 78

CAPÍTULO 5: Conclusión y recomendaciones 80

    Recomendaciones 85

RESUMEN

Hace veinte años, alrededor de medio millón de personas quedaron expuestas a los productos tóxicos procedentes del escape de gas que se produjo en una fábrica de pesticidas ubicada en Bhopal, India. Las consecuencias fueron catastróficas. Más de 7.000 personas murieron en cuestión de días. Otras 15.000 perdieron la vida en los años posteriores. Aproximadamente 100.000 personas sufren hoy enfermedades crónicas y debilitantes para las que no hay un tratamiento eficaz.

El desastre conmocionó al mundo y planteó cuestiones fundamentales respecto a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos en los accidentes industriales con consecuencias tan devastadoras para la vida humana y el medio ambiente. Sin embargo, 20 años después, los sobrevivientes siguen esperando una indemnización justa, asistencia y tratamiento médico adecuados y una rehabilitación social y económica completa. El emplazamiento de la fábrica aún no se ha limpiado, con lo que los residuos tóxicos siguen contaminando el medio ambiente y el agua de los que dependen las poblaciones de los alrededores. Además, por sorprendente que pueda parecer, nadie ha rendido cuentas por el escape y sus terribles consecuencias.

Los esfuerzos realizados por las asociaciones de sobrevivientes para obtener justicia y adecuado resarcimiento por la vía judicial tanto en Estados Unidos como en la India, han resultado infructuosos hasta la fecha. Las empresas transnacionales implicadas –Union Carbide Corporation (UCC) y Dow Chemical, que absorbió a la primera en 2001– han negado públicamente su responsabilidad en la fuga y sus consecuencias, o en la contaminación procedente de la fábrica. La UCC se niega a comparecer en juicio ante el Tribunal de Bhopal. Y el gobierno de la India llegó a un acuerdo final sobre el pago que ha condenado a los sobrevivientes a vivir en la miseria.

El acuerdo final, refrendado por el Tribunal Supremo de la India en 1989, estipulaba que la UCC debía pagar 470 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, ni siquiera esta suma tan inadecuada se ha repartido totalmente entre las víctimas. Alrededor del 30 por ciento de las reclamaciones por lesiones han sido denegadas por el gobierno, unas 16.000 siguen pendientes de resolución y en la mayoría de las aceptadas los demandantes han recibido cantidades mínimas en concepto de indemnización. En el momento de redactar este informe, septiembre de 2004, aproximadamente 330 de los 470 millones de dólares estadounidenes seguían en las arcas del banco central del país, el Banco de Reservas de la India (RBI).

El presente informe, para cuya elaboración Amnistía Internacional ha colaborado estrechamente con sobrevivientes de la catástrofe y con las personas que trabajan en su favor en Bhopal, recorre los 20 años transcurridos desde que tuvo lugar la tragedia desde una óptica de derechos humanos. De las muchas y complejas cuestiones que continúan surgiendo como consecuencia del desastre, el informe se centra en las siguientes:

- El impacto sobre los derechos humanos del escape y de la contaminación.
- La responsabilidad de la empresa en el escape.
- La responsabilidad del Estado indio respecto a hacer rendir cuentas a la UCC y garantizar que las víctimas reciben una adecuada indemnización y rehabilitación.
El informe tiene dos objetivos. El primero de ellos es mostrar que ni UCC/Dow ni el gobierno indio han cumplido con sus respectivas obligaciones y responsabilidades de (a) prevenir el escape de gas y hacer frente a sus consecuencias y (b) prevenir y detener la contaminación continuada del medio ambiente y del agua producida por la dispersión de substancias tóxicas y peligrosas. El segundo objetivo es demostrar – revelando cómo las empresas eluden sus responsabilidades en materia de derechos humanos–, la necesidad de establecer un marco universal de derechos humanos que pueda aplicarse a las empresas directamente.

Los gobiernos son los que tienen la responsabilidad principal de proteger los derechos humanos de las comunidades que se encuentren amenazadas por las actividades de las empresas, como por ejemplo las que utilizan tecnología de alto riesgo. Sin embargo, conforme ha ido creciendo la influencia y el poder de las corporaciones, también se ha ido generalizando el consenso sobre la necesidad de incluir a las empresas en el marco de las normas internacionales de derechos humanos. Ya existe una clara tendencia a extender las obligaciones internacionales más allá de los Estados: a los individuos (por delitos internacionales), a los grupos armados, a las organizaciones internacionales y a las empresas privadas. Amnistía Internacional apoya esta tendencia y cree que las empresas tienen una responsabilidad inalienable con respecto a los efectos de sus actividades sobre los derechos humanos.


El ruinoso estado de la fábrica de Union Carbide en Bhopal, 20 años después del escape de gas. ©Maude Dorr

Este informe comienza con una breve descripción del escape que tuvo lugar la fatídica noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. A continuación describe los efectos de la fuga: los miles de vidas truncadas, las decenas de miles de vidas arruinadas por enfermedades crónicas y debilitantes; los problemas de salud de los niños, incluidos los nacidos después del desastre; y la persistente contaminación del lugar de la tragedia. El informe se sirve de las descripciones de las propios sobrevivientes, que fueron testigos de cómo se desarrolló la tragedia y que desde entonces viven con sus horribles consecuencias.

El Capítulo 2 establece el marco de derechos humanos utilizado para evaluar esta tragedia. En Bhopal se negó a miles de personas el derecho a la vida, y se socavó el derecho a la salud de decenas de miles más. Los esfuerzos de las personas que luchan por la justicia y el derecho a un recurso efectivo y a la reparación en Bhopal se han visto frustrados. Miles de familias pobres han sufrido enfermedades y han perdido a seres queridos, lo que ha reducido aún más su capacidad para hacer efectivo el derecho a un nivel de vida decente.

Estos y otros derechos humanos fundamentales se garantizan explícitamente en los tratados internacionales legalmente vinculantes para el Estado indio. Los tribunales indios pueden hacer cumplir tales obligaciones si se han incorporado a la legislación india. La Constitución india garantiza el derecho a la vida, y según el Tribunal Supremo de la India tal derecho incluye el derecho a la salud y a la protección frente a la contaminación del medio ambiente. El Tribunal también ha establecido que las empresas son responsables por los daños medioambientales que causen y que deben indemnizar a las personas que resulten perjudicadas por sus actividades.

El Capítulo 2 también destaca las Normas sobre las Responsabilidades de las Empresas Transnacionales y Otras Empresas Comerciales en la Esfera de los Derechos Humanos (Normas de la ONU), cuya aprobación en 2003 fue un paso importante hacia la creación de unas normas internacionales sobre la responsabilidad empresarial. Las Normas pueden considerarse la base de un marco normativo, universalmente reconocido, para identificar las responsabilidades de las empresas por el impacto de sus actividades sobre los derechos humanos.

El Capítulo 3 examina la responsabilidad de la UCC en el desastre de Bhopal. La empresa decidió almacenar grandes cantidades de un "producto ultra peligroso" – metilisocianato o isocianato de metilo (MIC)–, en Bhopal, y no equipó la planta con los correspondientes mecanismos de seguridad. La UCC transfirió tecnología que aún no estaba probada y cuya utilización entrañaba riesgos. En Bhopal la empresa no aplicó las mismas normas de seguridad que en Estados Unidos respecto al diseño o las operaciones, y tampoco puso en marcha ningún plan o sistema de emergencia global para advertir de un escape a las comunidades próximas, a diferencia también de su práctica en Estados Unidos. Ya en 1982, la UCC sabía que existían importantes motivos de preocupación en materia de seguridad en relación con la planta de Bhopal. Meses antes del desastre de diciembre de 1984, la empresa matriz estadounidense fue alertada de la posibilidad de una reacción similar a la que más tarde provocaría el escape en Bhopal.

La UCC no ha revelado cuáles fueron los productos de reacción liberados, ni ha facilitado la información toxicológica esencial para el tratamiento médico de las víctimas. La empresa intentó diluir la responsabilidad entre las distintas ramas que la forman. Pero, en realidad, la UCC ejercía un alto grado de control corporativo, gerencial, técnico y operativo sobre su filial india, Union Carbide India Limited (UCIL). Por tanto, conocía los peligros que existían y estaba en condiciones de adoptar medidas preventivas. Cuando la UCC fue absorbida por Dow Chemicals, las dos empresas utilizaron la nueva estructura corporativa para intentar eludir su responsabilidad en el desastre de Bhopal.

El Capítulo 4 examina las responsabilidades del gobierno de la India y del gobierno estatal de Madhya Pradesh tanto en la fuga como en la forma en que hicieron frente a sus consecuencias. Los funcionarios del gobierno sabían que la planta de Bhopal utilizaba sustancias peligrosas y procesos de alto riesgo, pero Amnistía Internacional no ha podido encontrar indicios de que ni el gobierno central ni el estatal adoptasen las medidas adecuadas para evaluar el riesgo que ello representaba para las comunidades locales o el medio ambiente, o presionasen a Union Carbide para que revisase sus mecanismos de seguridad.

En 1989, interrumpiendo los procedimientos legales en marcha, el Tribunal Supremo de la India anunció un acuerdo final entre la empresa y el gobierno de la India, en el que no participaron las víctimas. El Tribunal afirmó que proporcionar ayuda a las víctimas era más importante que resolver cuestiones jurídicas y de responsabilidad. Por el pago de una modesta suma a los afectados, el acuerdo otorgaba inmunidad civil y penal a la UCC, exonerándola de toda responsabilidad legal, al tiempo que privaba a las víctimas del desastre de la posibilidad de influir en el resultado del proceso. Sin embargo, el pago de las indemnizaciones no comenzó hasta 1992 y estuvo rodeado de problemas, entre ellos la concesión de sumas inadecuadas, retrasos en los pagos y denegación arbitraria de las reclamaciones.

En 1994 se puso fin, sin explicaciones, a todas las investigaciones que el gobierno llevaba a cabo sobre los efectos médicos del desastre de Bhopal. Los resultados de dichas investigaciones aún no han sido publicados.

Los esfuerzos del gobierno para proporcionar rehabilitación han resultado ineficaces. Las deficiencias del sistema de salud han obligado a la mayoría de los sobrevivientes a gastar la mayor parte de la indemnización en tratamiento médico. Las medidas de rehabilitación económica no han podido contener el empobrecimiento de unos sobrevivientes ya de por sí económicamente vulnerables.

El informe llega a la conclusión de que es absolutamente preciso regular por igual las actividades que tienen lugar en el país de origen de la empresa transnacional y en cualquier otro país en el que la empresa realice sus actividades. La legislación de los diversos países que acogen a estas empresas debe desarrollarse y hacerse cumplir para permitir que los gobiernos nacionales y las comunidades locales controlen las actividades de las empresas transnacionales que operan en su territorio. Las empresas transnacionales deben evitar aplicar un doble rasero en materia de seguridad y adoptar las mejores prácticas en todos los aspectos de la seguridad, en la totalidad de sus operaciones.

El desastre de Bhopal y sus consecuencias muestran con total claridad cuán necesario es un marco internacional de derechos humanos que pueda aplicarse a las empresas directamente, que podría actuar además como catalizador en la reforma de la legislación nacional y servir como punto de referencia con el que evaluar la legislación y reglamentación nacionales. Garantizar la participación del público y la transparencia en las decisiones relativas a la ubicación, seguridad de las operaciones y tratamiento de los residuos de las industrias que utilizan materiales peligrosos y tecnología de alto riesgo es un paso fundamental para lograr una mayor sensibilización respecto a los riesgos y el comportamiento responsable, así como para garantizar una mejor preparación en la prevención de desastres como el de Bhopal y hacer frente a sus consecuencias.

La comunidad internacional debe garantizar que las víctimas de violaciones de derechos humanos tienen un acceso efectivo a la justicia y obtienen reparación efectiva por los daños sufridos, sin discriminación y con independencia de si los responsables de las violaciones son gobiernos o empresas comerciales.

CAPÍTULO 1: El escape de gas – una tragedia para los derechos humanos

El invierno de 1984 comenzó como cualquier otro para los habitantes de Bhopal, la capital del estado de Madhya Pradesh, en la parte central de la India. Para los miles de residentes de los asentamientos marginales que rodeaban la fábrica de pesticidas Union Carbide, en el norte de la ciudad, la llegada del invierno significaba el fin de las abrasadoras temperaturas veraniegas y de las noches sofocantes en vecindarios superpoblados.

Para Puna Bai, que entonces era una joven madre de tres residente en Jai Prakash Nagar, un barrio marginal situado frente a la fábrica, la del 2 de diciembre de 1984 fue una noche como tantas otras hasta que su esposo se levantó a beber agua alrededor de la medianoche.

      De pronto, mi esposo empezó a toser y a la vez oyó gritos en la calle. Cuando abrió la puerta, la casa se llenó de humo. Todos empezamos a toser y mis hijos a quejarse de quemazón en los ojos. Luego oímos a alguien que decía que teníamos que huir porque una tubería de gas había explotado en la fábrica de Union Carbide. Salimos corriendo y al final quedé separada de mi familia. Sólo recuerdo que no podía encontrarlos y después de eso perdí el conocimiento.
Poco antes de la medianoche del 2 al 3 de diciembre, y sin que Puna Bai ni otros miles de habitantes desprevenidos de Bhopal se apercibieran de ello, toneladas del mortífero isocianato de metilo (MIC) se estaban escapando silenciosamente a la atmósfera. Era el comienzo de uno de los peores desastres industriales del siglo XX. En una investigación realizada posteriormente, se lee:
      A las 00:20 horas, el supervisor de producción de MIC notificó al superintendente de la fábrica el escape. El superintendente de planta, que se encontraba en el área de formulaciones, llegó a la Unidad de MIC alrededor de las 00:25 horas y detectó gran cantidad de MIC en la atmósfera[...] A las 00:45 horas, el libro de registro del supervisor indica que las operaciones de la Unidad de Derivados habían sido suspendidas debido a la elevada concentración de MIC en la zona. Hacia las 01:00 horas, un operador de la unidad de derivados activó la alarma de gases tóxicos. También alrededor de esta hora, el superintendente de la fábrica y el operador de MIC comprobaron que el tanque 610 estaba dejando escapar MIC a la atmósfera a través de la columna de lavado y venteo de gases.(1)
El operador de la Unidad de Derivados que accionó la alarma de gases tóxicos, V.N. Singh, y sus colegas habían advertido los primeros signos de MIC en la atmósfera hacia las 23:30 horas y habían informado al supervisor. Poco después de las 00:50 horas, V.N. Singh rompió el cristal de la alarma para poner en funcionamiento la sirena de la fábrica. "Fue para advertir a otros trabajadores y avisar a la brigada de rescate. Al cabo de varios minutos se cambió la potencia de la sirena dejándose en sordina. La brigada llegó a la planta de MIC e intentó detener la fuga tóxica arrojando gran cantidad de agua vaporizada a través de hidrantes de incendio. La fuga era incontrolable, de modo que al poco tiempo todo el mundo comenzó a huir de la Unidad de MIC en dirección contraria al viento. Yo también salí huyendo de la planta de MIC".(2)

Según el magistrado adjunto de Distrito(3) de Bhopal, el primer aviso oficial de la fuga se produjo alrededor de las 01:15 horas, cuando un agente de policía que hacía una patrulla nocturna se encontró con un gran número de personas que huían de sus casas tosiendo y quejándose de fuerte quemazón en los ojos. Este agente transmitió la información a la Sala de Control de la Policía a las 01:20 horas aproximadamente. El magistrado adjunto telefoneó al jefe de planta a su domicilio, y éste le dijo que no tenía conocimiento de que se hubiera producido ningún escape tóxico y sugirió que si algún gas estaba causando irritaciones en los ojos, había que lavárselos a fondo con agua. "Union Carbide no había revelado el nombre del gas. El Collector [un funcionario de alto rango del Distrito con responsabilidades administrativas y judiciales que trabaja para el gobierno del estado] llegó a la sala de control hacia las 03:40 y no sin dificultad logró que Shri. Shetty, el superintendente de la fábrica, le facilitase el nombre del gas: ‘isocianato de metilo (MIC)’."(4)

Aunque los encargados de la fábrica supieron poco después de la medianoche que existía la posibilidad de que el MIC estuviera escapándose a la atmósfera, no hicieron nada para alertar a las comunidades que vivían en la zona, ni a las autoridades locales, ni a la policía hasta alrededor de las 02:00 horas, cuando la alarma de gases tóxicos empezó a sonar con fuerza de modo continuado.(5)

Al igual que Puna Bai y su familia, miles de personas en Bhopal se despertaron hacia la medianoche tosiendo y con dificultades para respirar cuando las nubes de gas penetraron en sus hogares. Los efectos del escape se sintieron de inmediato y de modo más intenso en los barrios de trabajadores construidos junto a los muros de la fábrica. Los sobrevivientes declararon que era como respirar el humo que se produce cuando se queman chilis, y que sufrieron una intensa irritación en ojos y garganta. Muchos tuvieron violentos ataques de tos y algunos vomitaron.

El tanque del que partió el escape la noche del 2 de diciembre de 1984. ©Maude Dorr

Todo el mundo intentó huir y hubo quienes buscaron refugio en lugares donde el gas se acumulaba más que en sus propias casas,(6) con lo que aumentó la cantidad de sustancias tóxicas inhalada.(7) Para muchos de los que intentaron escapar, ya era demasiado tarde. Un informe sobre el desastre elaborado por el gobierno describe la escena:

      En cuestión de horas todos los hospitales de Bhopal estaban llenos de personas envenenadas por el gas. Médicos, estudiantes de medicina y voluntarios trabajaban sin descanso pero, al no disponer de información toxicológica clara sobre el MIC, sólo pudieron administrar tratamiento sintomático […] Ese fue el origen de una sucesión de problemas a corto y largo plazo… Nadie sabía con seguridad qué gases habían escapado de la fábrica de Union Carbide […] La dirección de la empresa guardó un silencio absoluto al respecto y ni siquiera dijo qué gases tóxicos habían escapado de sus instalaciones o qué antídotos podían ser útiles.(8)
El Dr. Heeresh Chandra, que realizó más de 100 autopsias en el hospital de Hamidia los días posteriores al desastre, observó "un gran incremento en el peso de los pulmones, de hasta tres veces el valor normal. Todo el tracto respiratorio mostraba alteraciones patológicas. Los pulmones estaban encharcados y tenían un llamativo color cereza […] La mucosa aparecía muy congestionada. La tráquea y las divisiones principales de los bronquios revelaban necrosis o alteraciones ulcerosas."(9)

Cuando el 3 de diciembre el sol se ponía en Bhopal, en los cementerios se trabajaba sin descanso y las piras funerarias ardían; miles de personas habían muerto y muchas más estaban enfermas. Al menos medio millón de personas habían sufrido exposición a los gases tóxicos. En los días, semanas y años siguientes la cifra siguió aumentando, y aumentando. Bhopal continúa contando hoy a sus víctimas.

Lo ocurrido en Bhopal fue uno de los peores desastres industriales jamás vistos. Pero no es sólo una tragedia del pasado; ha seguido siendo una tragedia desde entonces.

¿Qué gases se liberaron en el escape?

Según Union Carbide, "aproximadamente 54.000 libras [24.500 kg] de MIC sin reaccionar se escaparon del tanque 610 junto con aproximadamente 26.000 libras [11.800 kg] de productos de reacción."(10) Veinte años después del escape fatal, la UCC todavía no ha revelado la composición exacta de los productos de reacción.

Las muertes


    Había miles de cuerpos. Todo estaba lleno de cadáveres. Había gente muriéndose por todas partes.
Mohammad Owais, voluntario en el hospital de Hamidia.

Entre 7.000 y 10.000 personas murieron en los tres días posteriores al escape de gas. Esta estimación, basada en información obtenida por Amnistía Internacional, es de dos a tres veces superior a la cifra que da la mayoría de las fuentes oficiales.

Illahi Baksh, un conductor de camión de 59 años de edad que trabajaba para la Corporación Municipal de Bhopal, ha declarado que el 3 de diciembre de 1984 trasladó centenares de cuerpos en su vehículo. Afirmó que llegó a trasladar hasta 25 cuerpos en cada trayecto entre las zonas próximas a la planta de Bhopal y el depósito de cadáveres del hospital. Realizó en total entre ocho y 20 viajes, y había como unos 10 camiones haciendo el mismo trabajo. Illahi Baksh y sus colegas transportaron al menos 1.600 cuerpos sólo el 3 de diciembre, y había muchos otros camiones trabajando en distintas zonas.

Extractos del Manual de productos reactivos y peligrosos de la UCC

El isocianato de metilo es un agente químico peligroso a través de cualquier forma de contacto. Ni su olor ni sus efectos lacrimógenos pueden utilizarse para detectar una concentración peligrosa de vapor. El valor umbral límite de exposición (TLV, por sus siglas en inglés) es de 0,02 ppm [partes por millón] por volumen de aire para exposiciones medias de 8 horas [...] pero los seres humanos no perciben ningún olor ni experimentan lagrimeo con concentraciones de hasta 0,4 ppm. Con concentraciones de 2,0 ppm se advierte una irritación ligera de la nariz, garganta y ojos (sin olor); esta irritación se hace más intensa con un nivel de concentración de 4,0 ppm [...] El isocianato de metilo es un veneno para los seres humanos por inhalación, según definen las normas de ICC –empresa estadounidense que ofrece asesoramiento sobre materias y sustancias peligrosas–, y debe considerarse como un veneno por ingestión o contacto.

Debido a sus índices respecto a inhalación y contacto con los ojos, el isocianato de metilo está clasificado como de nivel 4, el máximo en el sistema de "señalización de peligros para la salud" de la UCC.

El isocianato de metilo líquido produce lesiones graves en los ojos incluso diluido en un líquido no tóxico en una concentración del 1 por ciento [...] Evitar el contacto con los ojos de vapores o líquido utilizando protectores de ojos a prueba de vapor o máscaras que protejan todo el rostro.

El isocianato de metilo es un reconocido veneno por inhalación y produce irritaciones intensas. También provoca espasmos bronquiales graves y reacciones asmáticas. Incluso si se administra tratamiento de inmediato probablemente cause lesiones residuales importantes.

Evítese la inhalación de los vapores de isocianato de metilo.

El isocianato de metilo líquido puede provocar quemaduras en la piel, y su absorción cutánea puede ser perjudicial. El contacto con la piel puede dejar lesiones residuales de leves a graves, aunque se administre tratamiento de inmediato.

Aslam Parvez, secretario del cementerio de Jaddha en Jahingirabad, y Muhammad Khurram, uno de los jóvenes que, en 1984, se ofrecieron voluntarios para cavar tumbas, declaró a Amnistía Internacional: "El nuestro es un cementerio relativamente pequeño y bastante alejado de la fábrica, pero aun así probablemente enterramos entre 400 y 500 cuerpos antes del día 5. En aquellas fechas había al menos otros siete cementerios en la parte antigua de Bhopal, algunos mucho más grandes que el nuestro. Sólo en Badebagh, el más grande, se debió enterrar a entre 1.000 y 1.200 personas".

Según Shyam Babu, el propietario de un restaurante local que proporcionó leña para las piras funerarias, en las cinco piras funerarias de Vishram Ghat Trust fueron incinerados más de 7.000 cadáveres. La Asociación de Comerciantes de Tejidos declaró que había suministrado tela suficiente para hacer mortajas para al menos 10.000 víctimas hindúes.(11)

Varias personas declararon a Amnistía Internacional que los cuerpos eran recogidos por camiones del ejército que los arrojaban a fosas comunes o al río Narmada, lejos de Bhopal.

Las cifras oficiales no incluyen a las personas que murieron después de huir de Bhopal. Cientos de miles de personas abandonaron la zona y nadie sabe cuántas nunca pudieron regresar por haber muerto. Se presentaron alrededor de 15.000 reclamaciones por fallecimiento. El gobierno sólo aceptó algo más de 5.000, pero en muchas familias no quedó nadie con vida para presentar la demanda.(12)

Amnistía Internacional no ha encontrado indicios de que el gobierno indio haya hecho un esfuerzo sistemático para llevar un registro de fallecimientos relacionados con el gas en los 20 años transcurridos desde 1984. El informe anual del año 2003 del Departamento de Ayuda y Rehabilitación para las Víctimas del Gas, del estado de Madhya Pradesh, establecía en 15.248 el número de muertos a consecuencia del escape de gas a octubre de 2003. Sin embargo, esta cifra incluye los datos oficiales de los fallecimientos acaecidos inmediatamente después del escape, unos datos que subestiman de forma espectacular la cifra real de muertos. Los activistas que trabajan en favor de las víctimas y las organizaciones de sobrevivientes calculan que desde 1985 han muerto más de 20.000 personas.

El único estudio sistemático de tasas de mortalidad fue iniciado por el Consejo de Investigaciones Médicas de la India (ICMR) en 1985, pero dicho estudio concluyó abruptamente en 1993. Comparando los datos de mortalidad de las áreas afectadas con grupos de control, y utilizando datos del censo de población de 1981, Amnistía Internacional estima que entre 1985 y 2003, al menos 15.000 personas fallecieron a consecuencia del escape de gas.(13) A esto hay que añadir las personas que murieron inmediatamente después del escape, entre 7.000 y 10.000, con lo que la cifra total de muertos supera los 20.000.

Los daños a la salud

Cuando se produjo la fuga, los expertos médicos de Union Carbide insistieron en que el MIC sólo podía causar lesiones superficiales, que no entraba en el flujo sanguíneo ni atravesaría la barrera pulmonar. Sin embargo, los análisis de sangre y de tejidos realizados posteriormente hallaron rastros de carbamilación de metilo en la sangre de las víctimas,(14) y de trímero de MIC, un producto hallado en los residuos del tanque 610 de donde partió el escape.(15)

Según el centro de salud Sambhavna Trust Clinic, la exposición a los productos tóxicos liberados en la atmósfera la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984 ha producido enfermedades crónicas y debilitantes a por lo menos 120.000 personas, para las cuales el tratamiento ha resultado en general ineficaz.(16) El informe anual del Departamento de Ayuda y Rehabilitación para las Víctimas del Gas, del gobierno de Madhya Pradesh, correspondiente al año 2003 revela que, a octubre de 2003, habían sido evaluadas médicamente y admitidas 554.895 demandas de indemnización por lesiones en distinto grado (leves y graves) o incapacidad.(17)

Un trabajador de salud visita a un enfermo de tuberculosis en una de las comunidades afectadas por el escape. Varias organizaciones locales difunden activamente en Bhopal información sobre cuestiones de salud y programas de tratamiento para los sobrevivientes. ©Maude Dorr

A pesar del trabajo intensivo que se llevó a cabo inmediatamente después de producirse la fuga, el alcance y la calidad de la investigación médica no han sido adecuados y no han permitido tomar decisiones en materia de desintoxicación, tratamiento a corto y largo plazo, consecuencias para la salud a largo plazo y puesta en práctica de un programa para compensar a las víctimas. Esta investigación inadecuada se ha visto agravada por el hecho de que la UCC no ha facilitado información acerca de la naturaleza de los gases liberados en el escape y su toxicidad.(18) Incluso hoy en día existen lagunas en el análisis médico de las consecuencias del escape de Bhopal, de modo que los encargados de la toma de decisiones y los ciudadanos afectados siguen sin conocer con certeza la relación exacta entre la exposición al gas y el estado de salud. Es comprensible que las personas que padecen problemas de salud que consideran consecuencia de su exposición a los gases, o de la prolongada contaminación del agua, con frecuencia no tengan confianza en los servicios médicos disponibles.

Afecciones respiratorias

Muchos sobrevivientes padecen afecciones respiratorias crónicas y los estudios han puesto de relieve que la inhalación de MIC "es sumamente perjudicial" para los pulmones.(19) Zaki Mohammed, de 53 años, que ha recibido tratamiento en el hospital Jawaharlal Nehru, construido en Bhopal exclusivamente para pacientes afectados por el gas, explicaba: "Nos hemos gastado mucho dinero en mi tratamiento médico [...] a veces ni siquiera tenemos 5 ó 10 rupias para comprar té o medicamentos. Yo estaba muy sano antes de lo del gas [...] Ahora, no hago más que toser y ahogarme, venga toser y ahogarme. En ocasiones desaparece y creo que voy a mejorar [...] Cada tres meses, cada tres meses, vengo a este hospital [...] me ponen inyecciones, me dan pastillas y me ponen oxígeno. El oxígeno es lo que me hace más efecto."

Raes Mohammed ©Particular

Desde la fuga de gas, numerosos estudios realizados entre las personas expuestas al gas han descubierto enfermedades respiratorias extendidas y persistentes. Según el Consejo de Investigaciones Médicas de la India (ICMR), el 96 por ciento de los hombres y mujeres que vivían en áreas gravemente afectadas, presentaban lesiones en el sistema respiratorio inmediatamente después del escape. Una investigación médica realizada por una organización no gubernamental en marzo de 1985 descubrió que el 94,6 por ciento de las personas que vivían a una distancia de entre medio y dos kilómetros de la fábrica presentaban síntomas como tos y dolor en el pecho, y 104 días después del accidente, el 79,7 por ciento seguía quejándose de problemas respiratorios.(20)

Cinco años después, una encuesta descubrió que el 70 por ciento de las personas de la muestra tomada en la zona gravemente afectada aseguraban tener dificultades para respirar.(21) Diez años después, un estudio descubrió en los sobrevivientes una obstrucción persistente de los conductos respiratorios menores.(22)

Afecciones oculares

El MIC tiene un efecto extremadamente irritante en los ojos, y los problemas oculares se encontraban entre los síntomas más comunes en las etapas iniciales tras el escape.(23) Según el ICMR, entre el 60 por ciento y el 70 por ciento de los pacientes atendidos en los días y semanas posteriores al escape presentaban problemas oculares. Con respecto al tratamiento, el ICMR añade que los pacientes "respondieron bien y los síntomas desaparecieron en unos pocos días."(24)

Sin embargo, la irritación ocular persistió en las poblaciones expuestas. Raes Mohammed, de 62 años de edad, manifestó a Amnistía Internacional que antes del escape era un artesano y se dedicaba a pintar tablones de anuncios. Refiriéndose al día posterior al incidente declaró: "Tenía los ojos hinchados y si miraba a la luz era como si mil rayos me cegaran. Después del escape iba todos los días a que me pusieran unas gotas [...] desde entonces no tengo bien los ojos y no he podido volver a hacer mi antiguo trabajo".

Un estudio realizado sobre las víctimas nueve meses después del accidente descubrió lagrimeo persistente y otros síntomas crónicos de irritación, pero ningún caso de ceguera. Un seguimiento realizado tres años después detectó un incremento en el riesgo de infecciones oculares, síntomas de irritación ocular, erosiones de la córnea y cataratas, un fenómeno bautizado como "síndrome ocular de Bhopal".(25) Un estudio iniciado tres años después del escape concluyó que "esa sola exposición intensa parece haber producido un proceso inflamatorio crónico."(26)

Daños al sistema inmunológico

Al parecer, la exposición al gas también produjo daños en el sistema inmunológico y la propensión a contraer enfermedades aumentó entre los afectados.(27) Casi 20 años después del accidente, las personas que sufrieron una exposición intensa eran cuatro veces más propensas a contraer enfermedades comunes, cinco veces más propensas a sufrir enfermedades pulmonares, tres veces más propensas a padecer problemas oftalmológicos y más de dos veces más propensas a sufrir dolencias estomacales, según el Departamento de Ayuda y Rehabilitación para las Víctimas del Gas, del estado de Madhya Pradesh.(28)

Una indicación del efecto del gas en el sistema inmunológico fue el súbito aumento de las infecciones tuberculosas.(29) El ICMR descubrió que una de cada 14 personas residentes en las áreas más afectadas de la ciudad tenía tuberculosis, una tasa tres veces superior a la media nacional.

Nazma Bi, de 22 años, tenía dos cuando se produjo el escape. Ha declarado: "Hace cuatro años [es decir, 16 años después de la exposición] tuve fiebre constantemente durante 8 a 15 días [...] Me diagnosticaron tuberculosis después de una prueba de esputo y estuve en tratamiento durante seis meses [...] Cuando enfermé de tuberculosis no tenía esperanzas de sobrevivir. Había perdido tanto peso y estuve en cama tantos días..." (30)

Lesiones neurológicas

Después del escape eran frecuentes las quejas sobre pérdidas de memoria reciente, problemas de concentración, dolores de cabeza, dificultad para permanecer despierto y percepción anormal de olores y sabores. Sin embargo, muchos médicos hicieron caso omiso de estas quejas y se ha prestado poca atención al alcance de los daños neurológicos.(31) Los estudios realizados por la Comisión Médica Internacional sobre Bhopal (IMCB) una década después del incidente detectaron daños neurológicos entre las personas que sufrieron una exposición intensa al gas.(32) Actualizaciones posteriores apoyaron esta observación inicial, pero no establecían un vínculo claro entre el grado de exposición y el alcance del daño neurológico.(33)

Daños neuromusculares

Los síntomas de índole neuromuscular, tales como dolores, hormigueos y sensación de miembro dormido son frecuentes entre las personas expuestas al gas.(34) Zaki Mohammed, que sufría graves dolores en los hombros, manifestó en 2004, poco antes de fallecer: "En esos momentos [de dolor intenso], me quiero morir."

Shaheen había recibido tratamiento en relación con dificultades respiratorias en el hospital Jawaharlal Nehru y en 2004, poco antes de morir, sólo pesaba 27 kg. Ella declaró: "Los tobillos, los brazos y los hombros me duelen continuamente y los tengo siempre hinchados. Ni siquiera puedo estirar los brazos y las piernas. Es como si alguien me tirase de los nervios desde dentro".

Casos de cáncer

La prensa ha informado sobre un incremento de los casos de cáncer de mama y cuello de útero entre las mujeres.(35) Munni Bi, de 45 años de edad, que en el momento del escape vivía en la colonia de Rajghat, a menos de un kilómetro de la fábrica, tiene cáncer de cuello de útero. En 2004 afirmó: "Estaba totalmente sana. Luego, hace 14 meses, empezaron los problemas. Tengo hemorragias y flujo constantes. Durante los últimos ocho años también he tenido dolores de cabeza y en las articulaciones y dificultad para respirar, pero no era algo frecuente [...] me están dando radioterapia".

Los estudios realizados después de la fuga de gas indicaban mayor frecuencia de aberraciones cromosómicas en los grupos expuestos, especialmente entre las mujeres.(36) Estas alteraciones han sido relacionadas con cambios genéticos carcinógenos en el organismo. Sin embargo, para comprender plenamente el potencial carcinógeno del MIC habrá que esperar a que transcurran 30 ó 40 años desde el accidente.

Trastornos ginecológicos

Ya en marzo de 1985, dos estudios revelaron un gran número de trastornos ginecológicos en las mujeres expuestas al gas.(37) Entre los síntomas destacaban flujo vaginal excesivo y sangrado uterino anormal.(38)

Estudios posteriores han puesto de relieve problemas ginecológicos persistentes a largo plazo a consecuencia del desastre de Bhopal, pero el trabajo realizado en este campo es insignificante o inexistente.(39)

Sitara Bi, de 40 años, tiene problemas menstruales crónicos. Éste es su testimonio: "El médico dice que tendré que someterme a una histerectomía. Tenía periodos irregulares [...] todo empezó un año después de respirar el gas [...] Cuando tengo el periodo, me siento débil. Me dolía la espalda [...] No podía salir de casa y tenía dolores como si fuera a abortar. Al principio me daba vergüenza tener problemas. Cuando les conté a los médicos lo que me pasaba, me dijeron que todas las mujeres tenían este problema. Les pregunté si eran las medicinas las que me causaban las hemorragias y me dijeron que bebiera leche y comiese fruta. Si ni siquiera podemos permitirnos comer rotis [pan ázimo], ¿cómo vamos a pagar el precio de la fruta?"

Abortos espontáneos

Muchas mujeres que estaban embarazadas cuando se produjo la fuga sufrieron abortos. Según el ICMR, de 2.566 mujeres embarazadas, 373 sufrieron "abortos espontáneos".(40) El índice de éstos descendía rápidamente al pasar de las áreas más expuestas a las menos expuestas. En las zonas más expuestas, en 1984 la tasa fue superior al 50 por ciento.(41) Otro estudio en profundidad confirmó estos resultados.(42)

Las mujeres que estuvieron expuestas al gas y se quedaron embarazadas posteriormente han sufrido efectos secundarios. Los estudios llevados a cabo por el ICMR mostraron una incidencia superior de abortos espontáneos en las áreas afectadas hasta el año 1989, fecha en que se puso fin a las investigaciones.(43) Una década después del accidente, un estudio realizado sobre un grupo de 390 mujeres que concibieron después del escape, reveló que en un 9 por ciento de los casos el bebé había nacido muerto. En las zonas no expuestas, el índice de partos en que el bebé nació muerto no supera el 4 por ciento.(44)

La salud mental

El escape de gas causó graves perjuicios a la salud mental de los habitantes de la zona, pero los psiquiatras no se implicaron directamente en el problema hasta después de transcurridas ocho semanas del desastre.(45) Entre los problemas detectados figuran depresión y ansiedad.(46)

Según el ICMR, entre el 10 por ciento y el 12 por ciento de los pacientes que acudieron a las clínicas presentaba "síntomas psicológicos".(47) Según los datos de las 10 clínicas ambulatorias instaladas por el gobierno en áreas afectadas de forma grave y moderada, el 22 por ciento de 855 pacientes padecía problemas psiquiátricos.(48)

La salud mental de las mujeres y los niños fue la más afectada. Un estudio del gobierno comprobó que los niños expuestos al gas padecían enuresis y terrores, y se mostraban tercos e irritables.(49)

Un estudio piloto realizado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Bhopal descubrió que el 32,5 por ciento de los niños expuestos al gas dibujaba figuras humanas irreconocibles, mientras que todos los niños que formaban el grupo de control hacían dibujos reconocibles. Muchos médicos que trabajaron en Bhopal después del escape eran de la opinión de que la incidencia de los problemas psicológicos se estaba exagerando, y llegaron a sugerir que las raciones gratuitas que proporcionaba el Estado alentaban las quejas de la gente.(50) No obstante, los problemas psiquiátricos han persistido después del accidente. Según una investigación realizada 10 años después del escape, el 36 por ciento de los entrevistados tenía pesadillas, el 65 por ciento padecía ansiedad, el 24 por ciento depresión y el 64 por ciento dificultades para tomar decisiones y problemas de concentración.(51)

Amravathi, una mujer de 45 años, afirmó que tenía gabrahat, una palabra que en hindi significa ansiedad pero que en Bhopal se utiliza para describir las consecuencias psíquicas de la exposición al gas. En 2004, declaró: "Tengo gabrahat desde que se produjo el escape. Durante los últimos 10 años he ido empeorando. Cuando me da el ataque siento como si no tuviera vida en el cuerpo. La cabeza me pesa, es como si el mundo diese vueltas a mi alrededor. Ayer me caí al suelo. Los síntomas cada vez son peores… Sin medicamentos no tengo fuerzas para continuar. Los ataques son frecuentes, cada 10 ó 15 días. No hay un sólo mes que no los tenga".

Los niños

Los niños y los ancianos resultaron ser los más vulnerables después del desastre. Entre los muertos hubo gran cantidad de niños y niñas menores de 10 años.(52)

En las dos primeras semanas de la catástrofe, 1.337 niños ingresaron en el hospital de Hamidia. La mayoría presentaba los síntomas siguientes: tos, dificultades para respirar, lagrimeo y dolor en los ojos, fotofobia (hipersensibilidad a la luz), diarrea y vómitos. Algunos tenían convulsiones y episodios de pérdida de conciencia y coma.(53)

Los niños también mostraban signos de trauma y trastornos psiquiátricos relacionados con sus problemas de salud y el deterioro del entorno social.(54)

Los escasos estudios disponibles sobre los efectos del desastre de Bhopal en los niños son en su mayoría de índole descriptiva, pero los informes de prensa parecen indicar que los niños siguen siendo los que han sufrido las peores consecuencias del desastre.(55)

Los efectos a largo plazo de la exposición al gas en los niños no se conocen todavía. Naresh, de 23 años de edad, estuvo expuesto al gas cuando sólo tenía tres años. En la actualidad mide menos de un metro y medio de estatura. Él nos explicaba: "Soy muy pequeño, pero no sé por qué [...] Parezco más joven que mis hermanos menores."

Un estudio reciente sobre los efectos de la exposición a emanaciones tóxicas de MIC sobre el crecimiento de los adolescentes descubrió descensos significativos en todas las mediciones realizadas a niños, pero no así en las mediciones realizadas a niñas.(56) Los efectos fueron más importantes en los niños expuestos al escape antes de nacer, posiblemente debido a los diferentes efectos según el sexo de la trimetilamina, producto de la degradación del MIC.(57)

El afianzamiento de la pobreza

Aunque se han llevado a cabo investigaciones sobre los efectos de la exposición al gas sobre la salud de las personas, pocos estudios han determinado el efecto del desastre sobre otros aspectos de la vida de los habitantes de Bhopal. A pesar de ello, es obvio que el escape de gas alteró radicalmente el tejido social y la economía de la ciudad, acentuando la pobreza existente y el desempoderamiento de una parte de la sociedad.

Una unidad de tratamiento de Sevin, cubierta por el óxido, sigue descomponiéndose en el emplazamiento de la fábrica en Bhopal. ©Maude Dorr

Debido a la ubicación de la planta y a la dirección del viento la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, la fuga de gas afectó desproporcionadamente a la población más pobre de la ciudad. Según los estudios realizados por el ICMR, entre el 68 por ciento y el 86 por ciento de la población en la zona más afectada pertenecía a una "clase socioeconómicamente muy deprimida". Más del 70 por ciento de los que habitaban en las áreas afectadas gravemente vivían en casas de baja calidad.(58)

Así pues, las consecuencias sociales y económicas del escape recayeron sobre todo en aquéllos con menos recursos. Muchas familias pobres perdieron al miembro que más ingresos aportaba y también un gran número de animales. Los sobrevivientes padecen enfermedades crónicas y trastornos mentales. Algunos no pueden trabajar o sólo pueden hacerlo algunas horas. Otros se han visto obligados a cambiar de ocupación. Muchas mujeres no pudieron casarse o han tenido graves problemas en sus hogares a consecuencia de la exposición al gas (véase infra).

Muchos sobrevivientes se quejan de la reducción de ingresos que ha supuesto su incapacidad para trabajar a causa de lesiones o problemas de salud diversos. Hasina Bi es una mujer de 46 años de Atal Ayub Nagar que describe así el efecto de la mala salud para ella y sus cinco hijos: "He trabajado desde que nací; solía liar beedis [cigarrillos]. Tuve problemas en la vista así que lo dejé [...] mis hijos sólo pueden trabajar dos días seguidos [debido a problemas de salud]". Como son jornaleros, Hasina Bi y sus hijos sólo cobran cuando trabajan.

Mohammad Ayub, un hombre de 45 años de Jai Prakash Nagar y de profesión conductor, ha tenido que dejar de trabajar durante largas temporadas porque sufre dolores intensos en las manos y los hombros. A consecuencia de ello su familia ha contraido cuantiosas deudas.

Según una investigación llevada a cabo por la organización no gubernamental india Medico Friend Circle en 1985, poco después del escape de gas, el 65 por ciento de las personas que trabajaban en el área más expuesta sufrieron una pérdida de ingresos de entre el 20 por ciento y el 100 por ciento. Cinco años después, el 90 por ciento de las personas que habían trabajado antes del escape declaró que su capacidad para trabajar se había reducido.(59)

Los trabajadores a jornal –se calcula que el 70 por ciento de la población activa afectada por el gas- sintieron los efectos del gas de un modo muy especial. Según una encuesta realizada entre un grupo de trabajadores por la Misión de Investigación sobre Bhopal, el 35 por ciento de los hombres y el 25 por ciento de las mujeres se quedaron sin trabajo después de la fuga. No menos del 81 por ciento de los que cambiaron de trabajo perdieron ingresos a raíz del cambio. Los 456 trabajadores encuestados en la investigación sufrían tos crónica (81 por ciento); visión debilitada (67 por ciento); dificultades respiratorias y debilidad (34 por ciento). Muchos de los que respondieron a la encuesta habían dejado el trabajo por problemas de salud; habían disminuido su ritmo de trabajo; sólo podían trabajar de un modo intermitente; sufrían fatiga crónica; y no podían trabajar después de la puesta del sol debido a problemas de visión.(60)

La ayuda de Union Carbide a Bhopal se ha limitado a asistencia médica. El gobierno de Madhya Pradesh proyectó planes de ayuda y rehabilitación que incluían viviendas y fondos especiales para viudas y huérfanos, formación profesional y centros de producción especiales para mujeres afectadas por el gas, así como una línea de préstamos. Sin embargo, aunque la salud de la población afectada ha seguido deteriorándose,(61) la energía para poner en práctica estos programas se ha agotado.

Las mujeres

Las mujeres que enviudaron a consecuencia del desastre han quedado en una situación particularmente precaria. "No todas recibimos ni siquiera las míseras 150 rupias [3,26 dólares estadounidenses] (62) al mes que se da a las viudas. A mí me las negaron porque no tengo 60 años", declara Kiran Jain, de 40 años de edad. Otra viuda, Nanni Bai, tiene alrededor de 60 años pero no recibe ninguna pensión y no tiene derecho a comprar alimentos a precios subvencionados. "El gobierno no nos da ni trabajo ni pensión. Y la indemnización que recibí por la muerte de mi esposo hace tiempo que se gastó, primero en pagar al abogado e intermediario que me la consiguió y luego en las facturas de los médicos. ¿Cuánto tiempo durará esto? ¿De qué vamos a vivir?"

Nanni Bai ©Particular

Las demandas de agua, electricidad, ayuda social y trabajo para sus hijos presentadas por las viudas han recibido una respuesta tibia del gobierno. "Hemos hecho de todo, hemos organizado manifestaciones, concentraciones de protesta e incluso hemos cortado carreteras, pero sin resultado. Ellos [las autoridades] siguen prometiendo cosas pero no hacen nada", manifestó Kiran Jain.

El matrimonio y la aptitud para contraerlo tiene implicaciones sociales y económicas para muchas mujeres de la India. Haber sido afectada por el gas supone un estigma social y los activistas que trabajan con organizaciones de sobrevivientes afirman que las mujeres jóvenes cuya exposición al gas es conocida, con frecuencia tienen problemas para casarse. Esto se atribuye en primer lugar a posibles dificultades para tener hijos y, en segundo lugar, a la potencial carga económica que supone una mala salud crónica. Una investigación concluida en 1996 indicaba que la proporción de mujeres solteras entre 15 y 29 años era del 19 por ciento en las zonas de mayor exposición, frente al 6 por ciento en las zonas donde la exposición al gas fue leve.(63)

Las mujeres casadas afectadas por el gas arrostran dificultades debido a su menor capacidad para trabajar y a las posibles dificultades para tener hijos, o porque suponen una carga económica mayor por su mala salud. Haseena Bi, residente en Jai Prakash Nagar, teme que su hija de 16 años, Rubina, que padece anemia, debilidad y un alto grado de secreción vaginal, no pueda casarse ya que se sabe que está enferma a causa de la exposición al gas.

Suneetha tenía cuatro años cuando se produjo el escape de gas. Afirma que no puede trabajar en casa de sus suegros porque sufre dolores en el pecho y debilidad. "Mi suegra decía de mí que comía mucho y no trabajaba nada. Consiguió que mi esposo me pegara [...] yo estaba tan enferma. Y ellos [sus suegros] me decían que si hubieran sabido que me había afectado el gas no me habrían casado con su hijo."

El esposo de Reena, hija de Ramgopal Meena e Imarthi Bai, la devolvió a casa de sus padres ya que él no podía hacer frente a sus continuas enfermedades. Según los activistas que trabajan con los sobrevivientes, éste es un fenómeno común. Aparentemente, la disminución de la capacidad de las mujeres para realizar las labores domésticas por padecer una enfermedad o debilidad derivada de la exposición al gas puede hacerlas más vulnerables a los abusos.

Contaminación

Los efectos de las actividades de la fábrica sobre los derechos humanos no se limitan al escape de gas. Desde su apertura en el año 1970, la fábrica ha sido una fuente de contaminación medioambiental. Los productos tóxicos abandonados en el lugar siguen contaminando aun hoy el agua subterránea, el único recurso hídrico de los que viven en los alrededores.

La fábrica de Bhopal comenzó a producir el pesticida Sevin en septiembre de 1977, utilizando MIC importado. En febrero de 1980, la fábrica ya producía su propio MIC, el pesticida Aldicarb (comercializado como Temik), así como fosgeno y monometilamina, dos productos necesarios para sintetizar MIC.(64) Todas las operaciones se interrumpieron en diciembre de 1984, tras el escape de gas.

Las prácticas dentro de la fábrica y su forma de tratar los residuos perjudicaban el medio ambiente mucho antes de producirse el escape de gas. Los documentos internos revelan que la empresa matriz estadounidense estaba informada de numerosos incidentes en la fábrica de Bhopal que tuvieron graves consecuencias para el medio ambiente.

El Departamento de Ingeniería de la UCC advirtió ya en 1973 que el diseño de las instalaciones de Bhopal, que utilizaba balsas de evaporación solar para los vertidos residuales, entrañaba el "peligro de contaminar las reservas de agua subterránea en el área de Bhopal". Y añadía que "será necesario construir nuevas balsas a intervalos de uno a dos años a lo largo de toda la duración del proyecto con el fin de resolver este problema."(65) En 1973, un memorándum interno advierte: "aunque en otros lugares se han tratado vertidos residuales similares, esta combinación de materiales de desecho es nueva y, por tanto, presenta dificultades adicionales."(66)

Numerosos informes internos de diversa índole, así como gubernamentales y no gubernamentales, revelaron que el suelo y el agua subterránea en los alrededores del emplazamiento de la fábrica estaban contaminados, pero la empresa no alertó a las comunidades cercanas ni adoptó medidas sustanciales para limpiar el lugar.

En 1980, un tanque de almacenamiento de ácido clorhídrico cedió en su parte inferior y el ácido pasó al subsuelo.(67)

En marzo de 1982, UCIL envió un télex a UCE informando de sendas fugas en una de las balsas de evaporación solar y en una balsa de emergencia.(68) Un segundo télex fechado en abril de 1982 advertía que "el escape continuado de la balsa de evaporación [estaba] causando gran preocupación."(69)

Una Inspección de Seguridad Operativa en la planta de Bhopal realizada por personal de la UCC en mayo de 1982 afirmaba: "El mantenimiento en el interior y en los alrededores es deficiente. El derramamiento de naftol es difícil de controlar, pero la pila de bidones viejos y con restos de aceite, tuberías viejas, charcos de aceite en el suelo, etc., crean riesgos de incendio y problemas de acceso innecesarios."(70)

Residentes de Bhopal se manifiestan para pedir agua potable, en julio de 2004. Dos meses antes, el Tribunal Supremo de la India había ordenado al gobierno del estado de Madhya Pradesh que suministrara agua potable a las poblaciones cuyos recursos hídricos habían resultado contaminados. ©Maude Dorr

En mayo, junio y julio de 1989, la UCC realizó unas pruebas "preliminares" sobre muestras líquidas y sólidas extraídas de "vertederos y fosas para el tratamiento de residuos situados dentro de la fábrica". Tanto las muestras líquidas como las sólidas resultaron tóxicas para los peces. Las muestras sólidas contenían naftol o naftaleno en cantidades significativas, mientras que las muestras líquidas contenían "naftol y/o Sevin en cantidades muy superiores a las permitidas por las normas de la Institución Reguladora India sobre vertido de residuos en tierra."(71)

En abril de 1990, el Instituto Nacional de Investigación en Ingeniería Medioambiental (NEERI, por sus siglas en inglés), en un estudio encargado por el gobierno de Madhya Pradesh para determinar el alcance de la contaminación producida por las balsas de evaporación solar, llegó a la conclusión de que no había contaminación de suelo o aguas subterráneas debido a filtraciones de dichas balsas.(72)

Sin embargo, el mismo mes, la Campaña Nacional sobre Productos Tóxicos (NTC, por sus siglas en inglés), organización no gubernamental estadounidense, publicó un análisis de muestras de suelo y agua tomadas en el interior y alrededores de las instalaciones. En contra de los resultados del NEERI, este estudio revelaba la presencia de numerosos tóxicos, entre ellos diclorobenceno e hidrocarburos aromáticos polinucleares, muchos de los cuales son conocidos por sus efectos cancerígenos.

El estudio de la NTC incluía tests para detectar la presencia de un mayor número de sustancias que el estudio realizado por el NEERI.(73) A nivel interno, la UCC recomendaba "precaución al utilizar los datos del NEERI", aunque la empresa continúa citando este informe en su defensa.

En noviembre de 1990, un grupo de altos directivos de la UCC se reunió para debatir sus preocupaciones en relación con la filtración de productos contaminantes al subsuelo durante las lluvias monzónicas. Se aconsejó la realización de más estudios de contaminación "[...] fundamentalmente para nuestra propia comprensión de la situación".(74)

En 1996, el químico jefe del Laboratorio Estatal de Investigación de Madhya Pradesh descubrió contaminantes tóxicos en 10 muestras recogidas en comunidades próximas a la fábrica.(75) El científico concluía: "Queda probado que esta contaminación se debe a productos químicos empleados en la fábrica de la UCC que han resultado ser extremadamente perjudiciales para la salud."(76)

En octubre de 1997, el NEERI informó acerca de las operaciones de vertido de residuos de UCIL. El informe afirmaba que se habían vertido residuos sólidos y alquitranados en una superficie equivalente a un poco más de la quinta parte del área total de las instalaciones, y que esa situación debía "remediarse" para "restablecer la calidad medioambiental de las instalaciones".(77) El informe del NEERI concluía que dentro de la fábrica se habían detectado alrededor de 17 lugares altamente contaminados. Sin embargo, el NEERI declaró inequívocamente que el agua subterránea "cumplía los criterios de calidad del agua potable" y estimaba que pasarían 23 años antes de que la contaminación procedente de las prácticas de eliminación de residuos en el lugar de la fábrica tuviese efectos sobre el agua subterránea.(78)

Sin embargo, el grupo Arthur D. Little (ADL), una empresa consultora internacional contratada por la UCC para asistir al NEERI, había cuestionado los resultados y las conclusiones de este instituto antes de la publicación del informe. En los comentarios de ADL al informe del NEERI, se criticaba su metodología y se afirmaba que "el periodo calculado para que los contaminantes alcancen el acuífero situado debajo de la fábrica [...] puede ser significativamente más corto que lo que se prevé en el informe".(79) Afirmaba que "se puede decir que, en el peor de los supuestos, el tiempo que los contaminantes tardarían en llegar al agua es de dos años". ADL afirmó que las conclusiones en relación con la potabilidad del agua del subsuelo eran demasiado definitivas teniendo en cuenta las limitaciones de los datos disponibles. Ninguno de estos comentarios se reflejó en el informe final del NEERI, que Dow viene utilizando desde entonces para negar la contaminación del agua local.(80)

En julio de 1998, Eveready Industries India Ltd (EIIL), la rebautizada UCIL, renunció al contrato de arrendamiento del terreno cuando todavía estaba llevando a cabo un programa de recuperación del emplazamiento supervisado por el Consejo de Control de la Contaminación del estado de Madhya Pradesh para eliminar los residuos sólidos y alquitranados y descontaminar el suelo alrededor de las áreas de vertido de desechos. A pesar de los reiterados requerimientos del citado Consejo a la empresa EIIL para que completara las labores de limpieza, en el momento de redactar este informe éstas no habían concluido.(81)

          Dos niños sacan agua de un pozo contaminado en Sunder Nagar, una colonia de Bhopal, en 2004. El gobierno ha marcado con pintura roja las bombas manuales de los pozos contaminados. ©Rachna Dhingra
En noviembre de 1999, Greenpeace publicó un informe sobre Bhopal que concluía que el lugar de la fábrica y el entorno inmediato estaban contaminados con productos químicos procedentes de procesos rutinarios, escapes y accidentes, o de otros materiales abandonados y almacenados en la fábrica. Greenpeace localizó puntos altamente contaminados con metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes;(82) también denunció que todavía quedaban sacos de Sevin en la fábrica y que no se habían limpiado de residuos los componentes de la instalación que aún subsistían.(83) Entre las sustancias encontradas hay tetracloruro de carbono, cloroformo, tricloroetano, tetracloroetano y diclorobenceno, en concentraciones entre cinco y más de 600 veces superiores a los límites recomendados por la Agencia Estadounidense de Protección Medioambiental. Todos ellos son tóxicos, y muy probablemente cancerígenos.

En enero de 2002, un informe elaborado por Shrishti y Toxics Link, dos organizaciones no gubernamentales de protección al medio ambiente con base en Delhi, detectó no sólo contaminación en las especies vegetales cultivadas alrededor de la fábrica, sino también una bioconcentración de contaminantes en muestras de leche materna tomadas de mujeres que vivían en las cercanías.(84)

En mayo de 2004, apoyándose en un informe elaborado por el Comité de Control de Residuos,(85) el Tribunal Supremo de la India observó que "debido al vertido indiscriminado de residuos peligrosos a consecuencia de acciones u omisiones negligentes, unido al incumplimiento de obligaciones por parte de las autoridades, el agua subterránea y, por consiguiente, el suministro de agua potable" han resultado dañados.(86) El Tribunal Supremo dictó orden requiriendo al gobierno de Madhya Pradesh para que proporcionase agua potable con camiones cisterna a las personas cuyos suministros de agua potable estuviesen contaminados por sustancias procedentes de la fábrica.(87)

El agua

En el año 1997, 250 bombas de accionamiento manual situadas en las inmediaciones de la planta fueron pintadas de rojo para indicar que el agua no era potable. Sin embargo, la mayoría de las personas que viven en las comunidades cercanas siguen bebiendo de ellas porque no tienen otro suministro.(88) En el momento de elaborar este informe, el gobierno del estado aún tenía que poner en práctica la orden del Tribunal Supremo de suministrar agua potable a estas comunidades.

Hasina Bi, vecina de Atal Ayub Nagar, un barrio de Bhopal situado cerca de la fábrica, lleva 18 años bebiendo el agua que saca con la bomba manual próxima a su casa. Ella ha afirmado: "Si miras bien, puedes ver una fina capa de aceite en la superficie del agua. En mi casa, todos los recipientes han tomado un color amarillo verdoso". Y añadía: "Tenemos que recorrer al menos dos kilómetros, hasta Chola Nakka, para conseguir agua limpia. Mi mala salud me impide traer el agua de allí".

Faujia, una muchacha de 15 años que utiliza con frecuencia la bomba manual para sacar agua, se quejaba de que "aquí el agua es de color rojo y huele [...] como si tuviera algún medicamento". Según Munni Bi, el agua "tiene un sabor amargo [...] resulta difícil de tragar". Sus familias viven en Annu Nagar, una zona de Bhopal que los camiones cisterna del gobierno rara vez visitan.

Muchas personas que no estuvieron expuestas al gas desarrollaron problemas de salud similares a las que sí lo estuvieron, probablemente por beber agua contaminada. Shehesta Kureishi, de 35 años de edad, se trasladó a Annu Nagar después de casarse, hace 12 años. Ella explicaba: "Hace dos años y medio se me retiró por completo la menstruación. Al principio la tenía cada dos meses, luego cada cuatro, y finalmente desapareció". También se quejaba de dolores en la parte inferior de la espalda, hasta la ingle. Su hijo de siete años, Ateeb, padece dolores en las articulaciones. Ninguno de ellos estuvo expuesto al gas, pero los dos han bebido el agua contaminada.

CAPÍTULO 2: El marco jurídico de los derechos humanos

El desastre de Bhopal fue y sigue siendo una tragedia humana y también una tragedia para los derechos humanos. Al utilizar el marco de los derechos humanos para analizar lo que ocurrió, podemos ver qué obligaciones establecidas en las normas internacionales se han infringido y qué normas de protección han fallado. El marco de derechos humanos también indica los mecanismos existentes para hacer rendir cuentas a los gobiernos si éstos no cumplen con su obligación de respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos.

Las acciones y omisiones relacionadas con el desastre de Bhopal violaron los derechos civiles y políticos de las víctimas así como sus derechos económicos, sociales y culturales. El principio central de las normas y leyes que definen los derechos humanos es que todos los derechos humanos son universales e indivisibles, en otras palabras, que todas las personas deben disfrutar de todos los derechos humanos. Los múltiples derechos que forman la amplia gama de derechos humanos –civiles, culturales, económicos, políticos y sociales- son interdependientes y están relacionados entre sí.(89)

Existen algunas diferencias entre el modo en que el derecho internacional garantiza los derechos civiles y políticos por un lado, y los derechos económicos, sociales y culturales por otro. Estos últimos se hacen efectivos progresivamente, mediante la adopción de medidas "hasta el máximo de los recursos" de que dispongan los Estados.(90) Sin embargo, hay más similitudes que diferencias. De hecho, los derechos civiles y políticos también se hacen plenamente efectivos progresivamente,(91) y los dos conjuntos de derechos tienen un contenido mínimo común, que los Estados están obligados a garantizar en cualquier circunstancia.(92) El incumplimiento de estas obligaciones se traduce en violaciones de los derechos humanos.

Normalmente las normas y tratados de derechos humanos se aplican a los Estados. Desde que la India se adhirió al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) en 1979, el gobierno de la India y el gobierno del estado de Madhya Pradesh están obligados legalmente a respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos reconocidos en ambos pactos.(93) Estados Unidos, cuyos tribunales han ejercido jurisdicción sobre algunos aspectos del desastre de Bhopal, también es Parte en el PIDCP y está obligado a cumplir sus disposiciones.

Diversos órganos de tratados de las Naciones Unidas –el Comité de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales– interpretan las disposiciones de los Pactos y vigilan el grado de cumplimiento de los tratados por los Estados Partes.

Las responsabilidades de derechos humanos van más allá de los Estados. Desde 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos ha proporcionado un ideal común, lo cual significa que cada individuo y cada institución de la sociedad son responsables del reconocimiento y aplicación universales y efectivos de los derechos y libertades que en ella se establecen.

Desde el desastre de Bhopal, esta responsabilidad, tal y como se aplica a las empresas comerciales, ha sido desarrollada por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre los métodos de trabajo y las actividades de las empresas transnacionales.(94) En 2003, la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos aprobó las Normas de la ONU sobre las responsabilidades de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en la esfera de los derechos humanos (Normas de la ONU), y las remitió para su debate a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. El preámbulo a las Normas de la ONU observa que "las empresas transnacionales y otras empresas comerciales, sus directivos y las personas que trabajan para ellas tienen también la obligación de respetar los principios y normas generalmente reconocidos que se enuncian en los tratados de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales."(95)

Los derechos que han sido violados

El derecho a la vida

El derecho a la vida se reconoce en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en muchos otros tratados y normas de derechos humanos. Por ejemplo, el artículo 6 del PIDCP, un tratado legalmente vinculante al que la India se adhirió en 1979, establece que:

      El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente.
El Comité de Derechos Humanos proporciona interpretaciones de reconocida competencia de los derechos enunciados en el PIDCP, que se formulan en sus Observaciones generales. En el párrafo 5 de su Observación general 6, se establece: "La expresión ‘el derecho a la vida es inherente’ no puede entenderse de una manera restrictiva, y la protección de este derecho exige que los Estados adopten medidas positivas."

Amnistía Internacional sostiene que esas medidas deberían incluir la regulación de la actividad empresarial para garantizar que ésta no supone una amenaza para el derecho a la vida. En EHP v Canada, al examinar la demanda presentada por el vertido de residuos nucleares a gran escala que amenazaba la vida de los residentes locales, el Comité de Derechos Humanos de la ONU consideró que constituía un caso prima facie de violación del derecho a la vida.(96)

El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud

Decenas, posiblemente cientos de miles de personas tienen problemas de salud crónicos como consecuencia directa de acciones y omisiones del Estado y otros agentes en relación con el desastre de Bhopal. Su derecho al más alto nivel possible de salud ha sido violado. El derecho a la salud se recoge en el PIDESC, un tratado jurídicamente vinculante al que la India se adhirió en 1979. Esto refuerza la inclusión de la salud como parte del derecho a un nivel de vida adecuado que ya se reconoce en la Declaración Universal de Derechos Humanos (párrafo 1 del artículo 25).(97)

El artículo 12 del PIDESC establece que:

      Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su Observación general 14 del año 2000, aclaró que el derecho a la salud es un derecho general, que abarca no sólo la atención de salud, sino "también los principales factores determinantes de la salud, como el acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, el suministro adecuado de alimentos sanos, una nutrición adecuada, una vivienda adecuada, condiciones sanas en el trabajo y el medio ambiente, y acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva".

La letra b) del apartado 2) del artículo 12 del PIDESC exige que los Estados Partes adopten las medidas necesarias para "el mejoramiento en todos sus aspectos de la higiene del trabajo y del medio ambiente". La Observación general 14 aclara que esto implica "la adopción de medidas preventivas en lo que respecta a los accidentes laborales y enfermedades profesionales", así como "la prevención y reducción de la exposición de la población a sustancias nocivas tales como radiaciones y sustancias químicas nocivas u otros factores ambientales perjudiciales que afectan directa o indirectamente a la salud de los seres humanos".

Los tratados internacionales obligan a los Estados a respetar, proteger y cumplir (hacer efectivos) los derechos humanos. Por ejemplo, con respecto al derecho a la salud:

- Los Estados están obligados a respetar el derecho a la salud absteniéndose de injerirse en el acceso a la salud. Por ejemplo, están obligados a modificar las políticas que obstruyan el acceso de las personas a la atención de salud.
- Los Estados están obligados a proteger el derecho a la salud, adoptando medidas que impidan la violación de ese derecho por terceras partes.
- Los Estados están obligados a cumplir el derecho a la salud creando las condiciones que permitan a las personas la plena realización de su derecho a la salud.(98)
Aunque los derechos reconocidos en el PIDESC deben hacerse efectivos progresivamente, hasta el máximo de los recursos de que disponga cada Estado,(99) los Estados que ratifican o se adhieren al PIDESC contraen obligaciones que tienen efecto inmediatamente. En opinión del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, estas "obligaciones básicas" son inderogables;(100) dicho de otro modo, se aplican en todo momento y en cualquier circunstancia. El incumplimiento de estas obligaciones puede interpretarse como una violación de los derechos humanos. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ha considerado violación del derecho a la salud "el no promulgar o hacer cumplir las leyes a fin de impedir la contaminación del agua, el aire y el suelo por las industrias extractivas y manufactureras."(101)

El derecho a un recurso efectivo y a una reparación adecuada

Los esfuerzos de las personas que luchan para que se haga justicia en Bhopal –justicia que abarca indemnización, rehabilitación, reconocimiento del daño sufrido y que los responsables rindan cuentas– han sido infructuosos. Se les ha negado su derecho a interponer un recurso efectivo por las violaciones de derechos humanos que sufrieron.

El derecho a un recurso efectivo se reconoce en el PIDCP. Su artículo 2 establece:

      Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a garantizar que:

      a) Toda persona cuyos derechos o libertades reconocidos en el presente Pacto hayan sido violados podrá interponer un recurso efectivo, aun cuando tal violación hubiera sido cometida por personas que actuaban en ejercicio de sus funciones oficiales;

      b) La autoridad competente, judicial, administrativa o legislativa, o cualquiera otra autoridad competente prevista por el sistema legal del Estado, decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga tal recurso, y desarrollará las posibilidades de recurso judicial;

      c) Las autoridades competentes cumplirán toda decisión en que se haya estimado procedente el recurso.

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales recomienda asimismo que los Estados ofrezcan recursos judiciales en lo que respecta a derechos que, de acuerdo con el sistema jurídico nacional, puedan considerarse justiciables. El Comité también se refiere al derecho a interponer recurso contemplado en el PIDCP y su pertinencia para los derechos económicos, sociales y culturales en relación con la igualdad y la no discriminación.(102) Más recientemente, el Comité ha declarado, refiriéndose a la aplicación del PIDESC en cada Estado: "Las normas del Pacto han de ser reconocidas en el ordenamiento jurídico interno a través de los medios adecuados; las personas individuales o los grupos agraviados han de disponer de medios adecuados de reparación, o de recurso, y se han de establecer mecanismos adecuados para garantizar la responsabilidad de los gobiernos."(103) En opinión del Comité, el derecho a un recurso efectivo y reparación podrá adoptar la forma de restitución, indemnización, satisfacción o garantías de que no se repetirán los hechos.(104)

Estados Unidos desempeñó un papel clave en la formulación de los "Principios relativos a la Contaminación Transfronteriza", de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estos Principios incluían y reafirmaban la norma general de que los damnificados por daños al medio ambiente tienen derecho a recibir reparación del causante de la contaminación en el Estado de origen.(105) Las demandas civiles, por daños y pidiendo la limpieza de la contaminación, presentadas por las víctimas de Bhopal contra la UCC ante los tribunales estadounidenses aún están pendientes.

El derecho a un nivel de vida adecuado

Miles de personas pobres han quedado aún más empobrecidas por los efectos del gas y del daño medioambiental sobre su capacidad para trabajar y alcanzar un nivel de vida decente para sí y sus familias. Dado que esta situación es el resultado de la acción u omisión del Estado y agentes empresariales, el derecho de las víctimas a un nivel de vida adecuado, recogido en el PIDESC, ha sido violado. El artículo 11 de este tratado establece:


    Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia.

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales también emitió una Observación general sobre el derecho al agua que establece específicamente que la higiene ambiental, en el contexto del derecho a la salud, "entraña la adopción de medidas […] para evitar los riesgos para la salud que representa el agua insalubre y contaminada por sustancias tóxicas". Los Estados Partes están obligados a garantizar que los recursos hídricos naturales "estén al abrigo de la contaminación por sustancias nocivas y microbios patógenos", y deben "supervisar y combatir las situaciones en que los ecosistemas acuáticos sirvan de hábitat para los vectores de enfermedades que puedan plantear un riesgo para el hábitat humano."(106) El Principio de "quien contamina paga", reconocido en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, sugiere que la responsabilidad legal de tal daño ambiental debe canalizarse hacia los agentes empresariales privados responsables de haber causado la contaminación.(107)

El derecho a no sufrir discriminación

Las mujeres afectadas por el escape de gas están estigmatizadas socialmente. Activistas locales apoyan los testimonios de los sobrevivientes que afirman que cuando se sabe que una mujer estuvo expuesta al gas, con frecuencia le resulta muy difícil casarse. Las mujeres casadas que estuvieron expuestas al gas también sufren problemas específicos que en ocasiones incluyen el abandono por parte de sus esposos debido a su incapacidad para trabajar, a posibles dificultades para tener hijos o a que son gravosas debido a su salud deficiente. Por otra parte, en las familias donde hay enfermos crónicos, las mujeres pueden tener que soportar una carga de trabajo mucho mayor, y la situación de las viudas es especialmente precaria (véase el Capítulo 1).

El derecho de las mujeres al disfrute de sus derechos humanos sin discriminación alguna ha sufrido un nuevo menoscabo. Este derecho se reconoce en el PIDESC y en el PIDCP, así como en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), un tratado que la India ratificó en 1993 y cuyo artículo 3 reza:

      Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre.
El derecho a un medio ambiente sano
      La protección del medio ambiente es [...] un elemento fundamental de la doctrina contemporánea en materia de derechos humanos, dado que es requisito sine qua non de muchos otros derechos como el derecho a la salud y hasta el mismo derecho a la vida. No es necesario entrar en más detalles al respecto, ya que el daño al medio ambiente puede menoscabar y socavar todos los derechos reconocidos en la Declaración Universal y en otros instrumentos de derechos humanos.(108)
Juez Weeramantry, magistrado de la Corte Internacional de Justicia de La Haya

Como señala el juez Weeramantry, la protección del medio ambiente juega un papel decisivo en la realización de los derechos humanos. Los Estados están obligados a garantizar, como mínimo, que la degradación medioambiental no perjudica gravemente el derecho a la vida, el derecho al más alto nivel posible de salud y a un nivel de vida adecuado, en especial el derecho a una alimentación adecuada y a disponer de agua potable.

El deber de cada Estado de proteger a otros Estados de los actos perjudiciales que puedan realizar individuos particulares dentro de su jurisdicción ha sido ratificado recientemente por la Corte Internacional de Justicia.(109) En dos Opiniones, la Corte afirmó: "La existencia de la obligación general de los Estados de garantizar que las actividades que se llevan a cabo dentro de su jurisdicción y bajo su control respeten el medio ambiente de otros Estados o de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional, forma parte ahora del corpus del derecho internacional relativo al medio ambiente."(110)

Mujeres y niños beben agua de un camión cisterna durante una manifestación contra la contaminación del agua, el 20 de julio de 2004. Más de 1.000 personas participaron en la protesta. ©Maude Dorr

Además, la contaminación ambiental ha sido vinculada al derecho a la libertad de información (para permitir que las personas que viven cerca de instalaciones que pueden contaminar el medio ambiente tomen decisiones informadas),(111) al derecho a participar en la toma de decisiones que puedan afectar a la realización de los derechos,(112) y al derecho a la vida privada.(113)

La "Convención de Aarhus (Århus) sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en asuntos ambientales" también se apoya en estos principios y los refuerza.(114) Esta Convención refleja la norma del derecho internacional de que los individuos que hayan sido perjudicados por un daño al medio ambiente que tenga su origen en otro Estado tienen el derecho a obtener reparación por parte del causante del daño en el Estado de origen. Estados Unidos reconoce estos principios.(115)

El deber de adoptar medidas preventivas para evitar la contaminación ambiental (conocido como el Principio de Precaución) ha sido confirmado por el Tribunal Supremo de la India como una norma del derecho internacional consuetudinario.(116) En otras palabras, es vinculante para los Estados sin precisar la ratificación de ningún tratado. El principio de precaución vuelve a mencionarse en la Declaración Ministerial de Bergen sobre Desarrollo Sostenible (1990): "Las medidas medioambientales deben anticipar, prevenir y atacar las causas de la degradación del medio ambiente. Cuando exista el peligro de un daño grave e irreversible, la falta de certeza científica no debe utilizarse como una razón para aplazar la adopción de medidas encaminadas a prevenir la degradación ambiental."(117)

La legislación y las normas vigentes en la India

Los compromisos internacionales, entre ellos las obligaciones en materia de derechos humanos, requieren incorporación a la legislación nacional antes de que los tribunales indios puedan aplicarlos y hacerlos cumplir.

El artículo 21 de la Constitución india garantiza el derecho a la vida a todas las personas. El Tribunal Supremo de la India ha estimado que tal garantía incluye el derecho a la salud y a un medio ambiente sano: "la contaminación medioambiental, ecológica, del aire, del agua, etc. debe considerarse como una violación del artículo 21."(118)

Para tratar de proteger este derecho se han promulgado gran cantidad de leyes que establecen normas de protección medioambiental.(119) Esta legislación ordena la regulación de la contaminación medioambiental y permite procesar y castigar a las empresas u organismos gubernamentales que no se adhieran estrictamente a las normas nacionales.(120)

En el curso de los años el Tribunal Supremo ha insistido en que el derecho a la vida reconocido en el artículo 21 incluye: el derecho a la salud,(121) la obligación de prevenir los daños al medio ambiente,(122) el derecho a un medio ambiente limpio y sano,(123) y el derecho a un aire y un agua limpios.(124)

Los tribunales indios han exigido responsabilidades a empresas en varias ocasiones por daños a la salud y al medio ambiente. También han obligado a las empresas contaminantes a trasladarse y a pagar multas ejemplares que tengan un efecto disuasorio para otras empresas.(125) En 1987, en la causa M.C. Mehta v Union of India, sobre una fuga de oleum [ácido sulfúrico fumante] de una planta química, el Tribunal Supremo consideró lo siguiente:

      [cualquier] empresa que se dedique a actividades industriales peligrosas que supongan un riesgo o una amenaza potencial para la salud y la seguridad de las personas que trabajan en las instalaciones y para las que residen en las áreas colindantes, tiene el deber absoluto e inderogable para con la comunidad de garantizar que nadie resulte perjudicado a causa de [sus actividades].(126)
El Tribunal también consideró que, en caso de accidente, una empresa tal está obligada a compensar a todos los afectados y además, que tal obligación no está sujeta a excepciones y que la compensación debe ser proporcional al tamaño y la capacidad de la empresa.

El Tribunal Supremo de la India ha establecido tres principios clave en relación con el derecho a un medio ambiente seguro:

- El principio de precaución (el deber de tomar precauciones para evitar la contaminación del medio ambiente);
- El principio de responsabilidad económica del contaminador ("quien contamina paga");(127)
- El principio de restitución (el causante de la contaminación debe devolver el lugar al estado en que se encontraba antes de la contaminación, y reparar el daño ocasionado a las víctimas).(128)
Responsibilidades de las empresas

Numerosos acuerdos internacionales en materia de medio ambiente establecen obligaciones que los agentes privados han de respetar a fin de no causar graves perjuicios al medio ambiente que pongan en peligro la vida o la salud de las personas, especialmente en lo relativo a los residuos tóxicos.(129)

Hace más de 20 años, la Comisión de Derecho Internacional (de la ONU) determinó que poner en peligro gravemente el entorno en el que viven las personas violaba principios que se habían convertido en normas especialmente fundamentales del derecho internacional general.(130)

La Convención de Rotterdam sobre el procedimiento del consentimiento fundamentado previo respecto de determinados productos químicos y plaguicidas peligrosos en el comercio internacional confía en los agentes privados para garantizar que el público dispone de información sobre los riesgos que comportan los productos químicos y los pesticidas. El artículo 4 del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica establece que cada Estado es responsable de adoptar medidas para controlar los procesos y actividades de sus ciudadanos, con independencia de dónde se manifiesten sus efectos, dentro o fuera de las zonas sujetas a su jurisdicción nacional (artículo 4 (b)). De hecho, esto traspone las obligaciones internacionales en materia de medio ambiente a la legislación nacional vinculante para los agentes no estatales.

Las Declaraciones de Estocolmo y de Río también sugieren que el derecho internacional deposita la responsabilidad de la protección del medio ambiente tanto sobre agentes estatales como no estatales.(131)

La expresión más general de imposición de responsabilidad civil a los causantes de daños al medio ambiente ha sido desarrollada en el Consejo de Europa (Convenio sobre la Responsabilidad Civil por los Daños Resultantes de las Actividades Peligrosas para el Medio Ambiente). Con pocas excepciones, todos los operadores privados de una actividad peligrosa, que incluye la producción, manipulación, almacenamiento, utilización o descarga de una o más sustancias peligrosas, son responsables, entre otras cosas, de las lesiones o fallecimientos causados por sus actividades. El preámbulo del Convenio deja bien claro que la responsabilidad objetiva en este contexto se basa en el principio de "quien contamina paga" (véase supra). El preámbulo también reconoce la necesidad de "facilitar la carga de la prueba a las personas que soliciten reparación por los daños causados por las actividades peligrosas".(132)

En la actualidad es un tema recurrente en el derecho medioambiental que la responsabilidad de los daños al medio ambiente se haga recaer en el particular que causa la contaminación, ya sea por responsabilidad culposa, ya sea por responsabilidad objetiva.(133) Los operadores de instalaciones peligrosas son considerados responsables en algunas causas en virtud de tratados que imponen responsabilidad objetiva.(134)

Como ya se ha dicho anteriormente, la Declaración Universal de Derechos Humanos hace un llamamiento a todos los individuos e instituciones, entre las que se incluyen las compañías y empresas comerciales, para que protejan y promuevan los derechos humanos. El derecho internacional relativo a los derechos humanos asigna a los Estados la responsabilidad principal de hacer efectivos los derechos humanos. Sin embargo, reconoce que las responsabilidades alcanzan a "las instituciones", incluidas las empresas comerciales.

También existe una tendencia creciente a imponer obligaciones de derechos humanos a las empresas. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, por ejemplo, ha declarado que los Estados deben garantizar que el sector empresarial privado y la sociedad civil tienen en cuenta y son conscientes de la importancia del derecho al agua a la hora de realizar sus actividades.

La imposición de deberes a individuos y empresas también se refleja en las acciones de los órganos de derechos humanos de la ONU. En 1995, la Comisión de Derechos Humanos aprobó una resolución para nombrar un relator especial sobre los efectos nocivos para el goce de los derechos humanos del traslado y vertimiento ilícitos de productos y desechos tóxicos y peligrosos.(135) El relator especial tiene el mandato, entre otras funciones, de elaborar anualmente una lista de los países y de las compañías transnacionales que efectúan vertimientos ilícitos y establecer un censo de las personas fallecidas, lisiadas o víctimas de otros traumatismos debido a tales vertimientos.(136)

Asimismo, se están adoptando medidas para elaborar normas de responsabilidad corporativa en materia de derechos humanos.(137)Amnistía Internacional considera que dentro de sus esferas de actividad e influencia, las empresas tienen responsabilidades en relación con los intereses, salud, seguridad y derechos humanos de sus trabajadores y de las personas a su cargo, de sus socios comerciales, asociados y entidades subcontratadas, y de las comunidades en las que operan.

Las Normas de la ONU

Las organizaciones de derechos humanos llevan años dirigiéndose a las empresas comerciales con preocupaciones de derechos humanos. Al reconocer que la mundialización económica ha extendido el poder de las empresas, los defensores de los derechos humanos han luchado con tesón por conseguir que las empresas comerciales queden incluidas, al igual que otros agentes de especial importancia, dentro del marco de las reglas internacionales de derechos humanos. La utilización del marco de derechos humanos como punto de referencia con el que evaluar el impacto de las actividades de las empresas, sirve para proporcionar una norma común y universal.

Esto ha dado lugar a la reclamación de instrumentos más detallados y completos. Las Normas sobre las Responsabilidades de las Empresas Transnacionales y Otras Empresas Comerciales en la Esfera de los Derechos Humanos (Normas de la ONU) tomaron forma en este contexto.

Las Normas de la ONU y su Comentario(138) fueron aprobados por la Subcomisión de las Naciones Unidas para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos(139) tras un proceso de consultas con empresas, sindicatos y organizaciones no gubernamentales. Las Normas de la ONU para Empresas enuncian, en una sola y concisa declaración, una lista detallada de las obligaciones empresariales en la esfera de los derechos humanos. Las Normas de la ONU sientan también un punto de referencia muy útil con el que evaluar las legislaciones nacionales para determinar si los gobiernos están cumpliendo su obligación de proteger los derechos asegurando que existen los marcos reguladores apropiados.

Con arreglo a lo dispuesto en el artículo 14 de las Normas de la ONU, las empresas transnacionales y otras empresas comerciales son responsables del impacto de sus actividades sobre el medio ambiente y la salud de las personas. El comentario al artículo 14 establece:

      a) Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales respetarán el derecho a un medio ambiente libre de contaminación y saludable […]

      b) Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales serán responsables de los efectos sobre el medio ambiente y la salud humana de todas sus actividades […]

      c) […] a intervalos periódicos (preferiblemente cada año o cada dos años), las empresas transnacionales y otras empresas comerciales evaluarán los efectos de sus actividades en el medio ambiente y la salud humana, incluso los efectos de […] la generación, el almacenamiento, el transporte y la evacuación de sustancias peligrosas y tóxicas. Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales velarán por que el peso de las consecuencias negativas para el medio ambiente no recaiga en los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos vulnerables.

      […]e) Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales respetarán el principio de prevención […] y el principio de precaución…

      f) Al tocar a su fin la vida útil de sus productos […] las empresas transnacionales y otras empresas comerciales asegurarán medios eficaces para recoger o disponer la recogida de los restos [...]

      g) Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales adoptarán las medidas que correspondan a sus actividades para reducir el riesgo de accidentes y daños al medio ambiente mediante la aplicación de las mejores prácticas y tecnologías de gestión […] y la presentación de informes sobre sostenibilidad y la notificación de emisiones previstas o reales de sustancias peligrosas y tóxicas.

Otras disposiciones de las Normas de la ONU también se ocupan de situaciones como la del desastre de Bhopal. El artículo 18, por ejemplo, pide a las empresas transnacionales y a otras empresas comerciales que faciliten reparación por los daños derivados de su incumplimiento de lo establecido en las Normas:
      Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales proporcionarán una compensación rápida, eficaz y adecuada a las personas, entidades y comunidades que hayan sido perjudicadas por el incumplimiento de las presentes Normas mediante, entre otras cosas, la indemnización, la restitución, la retribución y la rehabilitación por todo daño producido o todo bien tomado. Respecto de la determinación de los daños, con respecto a las sanciones penales, y en todos los demás aspectos, los tribunales nacionales o internacionales aplicarán las presentes Normas con arreglo al derecho nacional e internacional.
El artículo 17 pide a los Estados que establezcan el marco jurídico y administrativo necesario para la aplicación de las Normas:
      Los Estados establecerán y reforzarán el marco jurídico y administrativo necesario para asegurar que las empresas transnacionales y otras empresas comerciales apliquen estas Normas y los demás instrumentos nacionales e internacionales pertinentes.
Las Normas de la ONU no existían cuando se produjo el desastre de Bhopal, y no se puede esperar que la UCC, UCIL, el gobierno de la India o el gobierno del estado de Madhya Pradesh actuasen de acuerdo con ellas. Sin embargo, el desastre de Bhopal y sus consecuencias ponen de relieve los graves efectos que las actividades de las empresas transnacionales y la actuación de los gobiernos responsables de regularlas pueden tener sobre el respeto, la protección y el cumplimiento de los derechos humanos. Lo que ocurrió en Bhopal no deja ninguna duda sobre la importancia de las Normas de la ONU y la necesidad de que los gobiernos y las empresas transnacionales reconozcan las responsabilidades de las empresas comerciales en la esfera de los derechos humanos.

CAPÍTULO 3: Responsabilidad de Union Carbide

Amnistía Internacional exige responsabilidad a las empresas por los actos que tengan consecuencias para los derechos humanos. En el caso de la fábrica de Bhopal, la UCC tenía un historial de fallos graves en los años previos al accidente. La UCC decidió almacenar MIC en grandes cantidades en Bhopal pero no equipó a la fábrica con los mecanismos de seguridad necesarios para hacer frente a posibles accidentes. La UCC sabía que parte de la tecnología transferida no estaba probada,(140) y que conllevaba riesgos de operación y de seguridad. La UCC no exportó a Bhopal los mismos estándares de seguridad en el diseño o las operaciones que aplicaba en Estados Unidos. En especial, la UCC no puso en práctica en Bhopal ningún plan o sistema general de emergencia para alertar a las comunidades locales en caso de escape, aunque en Estados Unidos sí contaba con un plan de esa índole. Ya en 1982, la UCC sabía que existían importantes motivos de preocupación en materia de seguridad en la fábrica de Bhopal. Meses antes del accidente, la UCC fue alertada de la posibilidad de una reacción similar a la que causaría la fuga en Bhopal.

La respuesta de la UCC ante la tragedia fue ocultar información, intentar desacreditar a las víctimas y tratar de diluir la responsabilidad entre las distintas ramas de la corporación. Cuando Dow absorbió a UCC, ambas empresas intentaron eludir su responsabilidad.

¿Por qué se produjo el escape de gas?

El factor que desencadenó el escape fatal fue la entrada de una cantidad significativa de agua y otras impurezas en el tanque 610 que almacenaba varias toneladas de MIC,(141) según el equipo de investigación de la UCC y el Consejo de Investigaciones Científicas e Industriales (CSIR) de la India, entre otros organismos.(142)

La fábrica de Union Carbide en Bhopal

En 1984, la Union Carbide Corporation (UCC) –desde 2001 filial totalmente participada por Dow Chemicals–, era una de las mayores empresas químicas multinacionales del mundo.(143) Con sede en Danbury, Connecticut, Estados Unidos, la UCC poseía u operaba cientos de fábricas en todo el mundo a través de sus divisiones, subsidiarias y filiales. En sus fábricas se sintetizaban y procesaban sustancias químicas, petroquímicas y afines para producir complejos compuestos químicos, pesticidas, insecticidas y otros productos para el consumo.(144)

En la India, la UCC operaba a través de Union Carbide India Limited (UCIL). La UCC poseía el 50,9 por ciento de las participaciones en el capital de UCIL y ejercía el control sobre la mayoría de los títulos con derecho a voto, lo cual le permitía un amplio control sobre las operaciones y la gestión de UCIL. En el contexto del consumo creciente de pesticidas en la India originado por la Revolución Verde,(145) la UCC propuso en primer lugar el establecimiento en 1966 de una fábrica para producir el pesticida Sevin(146) en la India, y posteriormente eligió Bhopal como la mejor ubicación. El gobierno de la India y el gobierno del estado de Madhya Pradesh concedieron el permiso a UCC/UCIL para construir la fábrica, que fue diseñada y construida bajo la supervisión de ingenieros y personal de UCC.

En un principio UCC/UCIL importaba el MIC y el alfa-naftol, dos ingredientes esenciales para la fabricación de Sevin.(147) UCC/UCIL consiguió licencia para fabricar MIC en Bhopal en 1976